La misión Artemis II ya es historia: La tripulación ameriza en la costa del Pacífico con éxito

¡Ya ha vuelto a la Tierra! Ocurrió pasados unos minutos de las dos de la madrugada hora peninsular española. Los astronautas de la misión Artemis II afrontaron el momento más crítico de su viaje: una reentrada abrasadora en la atmósfera terrestre. Tras completar un histórico sobrevuelo lunar de nueve días, el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen encararon un descenso de apenas 13 minutos en el que la cápsula Orion alcanzó velocidades superiores a los 40.000 kilómetros por hora. El propio Glover ha definido la experiencia que les esperaba con una crudeza cinematográfica, asegurando que viajarían «montados en una bola de fuego» mientras la nave soporta temperaturas extremas. Es un éxito histórico sin precedentes para Estados Unidos y para toda la humanidad. Hay que pensar en la próxima misión dentro de siete años para establecer una estación permanente en la Luna.

El descenso, previsto para iniciarse sobre las 01:53 hora peninsular española, puso a prueba el escudo térmico de la nave, un componente clave que ha generado cierta preocupación técnica tras los desperfectos menores observados en la misión no tripulada Artemis I. Para sobrevivir al impacto térmico de más de 2.500 grados, la Orion se ha desenganchado del módulo de servicio europeo, una pieza de ingeniería fundamental que ha suministrado oxígeno, agua y propulsión a la tripulación durante todo el trayecto. Este módulo, que cuenta con tecnología española en su fabricación, se desintegró en la atmósfera tras cumplir con éxito su cometido.

Los cuatro tripulantes se encuentraban embutidos en sus trajes presurizados de color naranja brillante, diseñados específicamente para maximizar la visibilidad en el mar y garantizar la supervivencia en caso de emergencia. Estos trajes actúan como auténticas naves espaciales individuales, con una autonomía de seis días y sistemas propios de climatización y oxígeno. Según los cálculos del centro de control, la cápsula alcanzó una velocidad máxima de unos 10.564 metros por segundo, rozando los récords históricos de la era Apolo y sometiendo a los astronautas a una fuerza de gravedad casi cuatro veces superior a la terrestre durante el frenado.

El cronograma del regreso está medido al milímetro para garantizar el éxito del amerizaje en aguas del Pacífico, cerca de la costa de San Diego. Tras el primer contacto con la atmósfera superior a 122 kilómetros de altitud, se produjo un silencio de comunicaciones de seis minutos debido a la acumulación de plasma alrededor de la cápsula. Posteriormente, a unos 6.700 metros de altura, se desplegaron los paracaídas de frenado, seguidos de los tres paracaídas principales a 1.800 metros, que redujeron la velocidad de la Orion hasta los 30 kilómetros por hora justo antes de tocar el agua.

Una vez se produjo el amerizaje, previsto para las 02:07 de la madrugada, un amplio dispositivo de la NASA y de la Armada de Estados Unidos inició las maniobras de rescate. La tripulación fue asistida por equipos especializados que los trasladaron en helicóptero hasta el buque USS John P. Murtha. Allí, los astronautas se sometieron a las primeras evaluaciones médicas tras pasar más de una semana en el espacio, antes de volar definitivamente hacia el Centro Espacial Johnson en Houston. Este procedimiento de recuperación es vital para asegurar el bienestar de los pioneros que han abierto el camino para la futura presencia humana continuada en la Luna.

El éxito de esta maniobra ha supuesto el último hito de una misión que ha recorrido más de 1,1 millones de kilómetros y que devuelve la esperanza de la exploración tripulada más allá de la órbita terrestre baja. La Orion, en su primera prueba con seres humanos a bordo, busca demostrar que los sistemas de soporte vital y protección térmica están listos para retos mayores. Con el regreso de la Artemis II, la humanidad cierra un capítulo de preparación técnica esencial y pone la mirada directamente en la superficie lunar, consolidando la soberanía tecnológica internacional en la nueva carrera espacial.

Imagen: Cuenta de X de la NASA.

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