El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado una orden ejecutiva destinada a fortalecer la capacidad operativa de los productores cárnicos nacionales, dinamizar el procesamiento local y combatir las prácticas de fijación de precios en el sector. La medida encomienda al Departamento de Agricultura (USDA) la priorización de investigaciones sobre violaciones de la Ley de Empacadores y Corrales de Ganado, dotando de mayores recursos federales al organismo para fiscalizar abusos de mercado. Con esta iniciativa, la Casa Blanca busca contrarrestar la concentración del mercado ganadero, donde las cuatro principales corporaciones empacadoras han pasado de controlar el 36 % de las compras hace cuatro décadas al 85 % actual.
La normativa orienta al Secretario de Agricultura a modernizar los protocolos de inspección sanitaria para ganar eficiencia tecnológica y reducir los costes regulatorios no esenciales que lastran la competitividad de los ganaderos. Asimismo, el texto contempla la creación de un puesto de coordinador dentro del departamento gubernamental para centralizar las licencias federales, simplificar la adhesión a los programas de inspección estatal y facilitar que las pequeñas plantas procesadoras de carne puedan vender sus productos a través de las fronteras estatales sin trabas burocráticas excesivas.
Para asegurar la viabilidad del tejido empresarial independiente, el decreto presidencial ordena la puesta en marcha del programa de préstamos «Fortalecimiento del Procesamiento para los Ganaderos Estadounidenses». Esta herramienta crediticia permitirá a las instalaciones de pequeña escala y de ámbito regional expandir su infraestructura operativa, sostener el volumen de sus actividades y diversificar la oferta de proteínas animales en el mercado nacional. A su vez, la Administración busca revertir la reducción del número de cabezas de ganado, un fenómeno que la Casa Blanca atribuye a los marcos regulatorios climáticos impuestos por el gabinete anterior de Joe Biden.
La firma de esta orden ejecutiva se suma a una serie de actuaciones adoptadas por el Ejecutivo estadounidense durante los últimos meses para proteger el suministro alimentario. Entre las iniciativas previas destacan la activación en enero de 2026 del etiquetado obligatorio «Producto de EE. UU.» para bienes nacidos, criados, sacrificados y procesados íntegramente en suelo nacional, la inyección en marzo de 2026 de 20 millones de dólares para bonificar costes de inspección en días festivos a pymes, y el despliegue en junio de 2026 de una partida de 60 millones dentro del Programa de Expansión del Procesamiento de Carne y Aves de Corral. «Dado que los estadounidenses consumen más carne de res que nunca, es necesario y apropiado garantizar que el suministro de productos cárnicos sea suficiente para satisfacer la demanda estadounidense a precios razonables», se destaca en la hoja informativa difundida por el Ejecutivo norteamericano.



