La llegada masiva de fondos procedentes de la Unión Europea para la recuperación de la Dana representa un músculo económico de primer orden, pero su ejecución real se enfrenta a importantes obstáculos burocráticos y organizativos. Así lo ha expuesto Bartolomé Nofuentes, responsable de fondos europeos para las regiones del Este.
Según se extrae del programa El Intercafé, el experto reclama una alineación total entre las diferentes administraciones públicas para gestionar el territorio de forma eficiente. «Las iniciativas, sean las que sean, deben ser coordinadas», ha defendido, señalando que frente a estas inversiones potentes «los municipios pueden ser buenos actores».
Para lograr que el impacto de las políticas llegue al tejido local, Nofuentes incide en la necesidad de contar con todas las partes. «Si queremos preparar ciertas zonas, todos los actores involucrados deben tener su grado de implicación porque la naturaleza atraviesa distintas idiosincrasias», ha argumentado el responsable.
Lejos de achacar el freno de los proyectos a una escasez de recursos financieros, Nofuentes ha sido rotundo al diagnosticar el verdadero cuello de botella de la administración: «No es un problema de dinero, sino que se deben acoplar los medios que conozcan el territorio y la idiosincrasia de cada proyecto para cómo se puede aplicar».
El volumen de capital disponible es histórico. Tal y como ha recordado, «hay mucho dinero disponible, porque hace dos meses se aprobaron 1.500 millones de euros, más los 400 previamente otorgados por la Comisión Europea». Todo este montante comunitario, al que hay que sumar los fondos del Gobierno central, los de la Generalitat y el esfuerzo municipal, requiere una gestión técnica especializada. Para Nofuentes, esta conjunción económica «necesita una dotación de personal cualificado para que se pueda aplicar con una estrategia integral».
Para superar la parálisis y exprimir las opciones de financiación, Nofuentes ha lanzado un mensaje directo a las instituciones, exigiendo que «las administraciones deben mirar de frente a Europa para aprovechar la situación y desencallar los proyectos».
Finalmente, y en un contexto marcado por la reconstrucción y la resiliencia del territorio frente a catástrofes naturales, el responsable ha lanzado una seria advertencia sobre las infraestructuras que escapan a la vista tras el paso de los temporales. «Hemos visto lo que se ha hecho en superficie, pero lo que no se ve, que fue igual de impactado, no sabemos lo que podrá responder ante posibles emergencias», ha alertado, marcando como prioridad la revisión y el afianzamiento del subsuelo ante futuros riesgos.



