El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, intervino este martes ante la 81.ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas con un discurso centrado en la reafirmación del poder militar y la soberanía de su país. Durante su alocución, transmitida a través de los canales oficiales de La Casa Blanca, el mandatario defendió la contundencia de sus decisiones frente a la inacción de la comunidad internacional, asegurando que bajo su liderazgo la nación norteamericana es «más fuerte que nunca» para enfrentar a sus adversarios y rechazar el control globalista.
En materia de política exterior, Trump enfatizó la postura inamovible de su administración respecto al programa atómico de Teherán, afirmando que «jamás permitiré que Irán tenga un arma nuclear». En el marco del 25.º aniversario de los atentados del 11S y las próximas conmemoraciones del 7 de octubre en Israel, el presidente estadounidense denunció las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen iraní contra su propia población y advirtió sobre los riesgos geopolíticos que supondría un escudo nuclear bajo el control de dicho gobierno.
En el ámbito del hemisferio occidental, el líder estadounidense subrayó la disposición de su administración de emplear su «incomparable poderío militar» para salvaguardar los intereses nacionales y combatir el crimen organizado. Trump comparó a los cárteles de la droga con el grupo terrorista ISIS y detalló las recientes operaciones militares ejecutadas contra embarcaciones de narcotráfico, destacando además la neutralización del líder de la banda venezolana Tren de Aragua. Asimismo, dirigió duras críticas hacia el régimen cubano por sus supuestos vínculos con redes de extrema izquierda e insistió en que «el comunismo jamás llegará a Estados Unidos».
Por último, el mandatario estadounidense arremetió contra las instituciones multilaterales de la ONU, cuestionando al Consejo de Derechos Humanos y a la UNESCO por promover la migración masiva en detrimento de la soberanía de las naciones. Trump concluyó su intervención rechazando la aplicación de impuestos globales o la creación de marcos internacionales para regular la tecnología emergente, asegurando que su país rechaza categóricamente cualquier intento de construir un plan globalista de control para la Inteligencia Artificial, término para el que propuso la denominación oficial de «Superinteligencia».



