lunes, 12 de octubre de 2026

Alicante convierte los datos del mar para anticipar riesgos en puertos y costas

La II edición del MedBlueTech Summit ha situado a Alicante en el centro del debate sobre el papel que desempeñan los datos oceánicos en la transformación de los puertos, las marinas y las industrias vinculadas al mar. Más de 100 representantes de empresas, administraciones, centros de investigación y entidades financieras participaron en un encuentro celebrado en Casa Mediterráneo en el que la generación, interpretación y gobernanza de la información marina aparecieron como elementos cada vez más decisivos para la economía azul.

La dimensión del debate coincide además con un escenario ambiental que está aumentando la necesidad de disponer de información en tiempo real. El Mediterráneo ha sufrido durante este verano episodios prolongados de temperaturas excepcionalmente elevadas y olas de calor marinas. El último Ocean State Report de Copernicus señala que 2024 registró en el Mediterráneo el mayor número de días afectados por olas de calor marinas de las dos últimas décadas, mientras que los episodios de este verano han vuelto a poner el foco sobre la evolución de las temperaturas y sus efectos sobre los ecosistemas y las actividades costeras.

En este contexto, el objetivo empieza a ser pasar de recoger información a utilizarla para anticipar problemas y tomar decisiones. Durante el Summit, Patrick Gorridge, de EMODnet, explicó la evolución europea hacia un modelo que integra observación oceánica, tecnología, servicios de datos y aplicaciones. La Unión Europea ha situado esta cuestión entre sus prioridades y ha movilizado 92 millones de euros dentro de Horizon Europe para reforzar la observación oceánica, los sistemas de datos y el desarrollo de nuevas tecnologías.

El Puerto de Alicante, laboratorio de una red de monitorización

La iniciativa tiene ya una aplicación concreta en Alicante. Mediterranean Algae ha desplegado en el Muelle 10 del Puerto de Alicante el primer nodo operativo de su tecnología POSINODE, un sistema destinado a monitorizar de manera continua diferentes parámetros relacionados con la calidad del agua. El proyecto cuenta con la colaboración de la Autoridad Portuaria de Alicante y The Ocean Race y pretende convertir la información ambiental en una herramienta útil para la gestión de los espacios portuarios.

La compañía prevé extender esta tecnología hasta superar las 30 estaciones en puertos y marinas de la Península y Baleares. Según las previsiones presentadas durante el Summit, esa red permitiría alcanzar una capacidad de generación de alrededor de 5,6 millones de datos oceánicos al año. La información obtenida servirá como base para desarrollar herramientas de predicción ambiental capaces de detectar cambios y anticipar episodios críticos.

El nodo instalado en Alicante fue presentado también ante representantes de diez países durante una reunión de la iniciativa WestMED. El proyecto pretende así avanzar desde experiencias locales hacia una red de observación con capacidad de generar información comparable entre distintos enclaves costeros.

La importancia del dato apareció igualmente en la mesa Green & Digital Ports. Francisco Toledo, de la Cátedra Smart Ports, defendió la necesidad de abrir la colaboración en torno a los datos para facilitar el desarrollo de soluciones adaptadas a las necesidades reales del ecosistema portuario. Josep Sanz, de Fundación Valenciaport, puso el acento en la gobernanza de esa información como uno de los grandes retos asociados a la digitalización.

La aplicación se extiende a otros ámbitos. En acuicultura, Eloy Meseguer, de Global Aquaculture, destacó el valor de los datos para orientar inversiones y facilitar el crecimiento de soluciones tecnológicas, mientras que Jordi Caballé, de Marinas de España, planteó la necesidad de que la sensorización de la calidad del agua pueda transformarse en herramientas estandarizadas de gestión ambiental en los puertos deportivos.

De medir el agua a intervenir sobre ella

El modelo que se está desarrollando en Alicante combina monitorización, tratamiento ambiental y análisis de datos. Mediterranean Algae asegura que sus soluciones han contribuido durante los últimos doce meses al tratamiento de más de 50 millones de litros de agua y que ha movilizado más de tres millones de euros de capital, creado 26 empleos e involucrado a más de 300 organizaciones.

La Comisión Europea ha destacado también la actividad de la empresa dentro de su iniciativa BlueInvest. Según los datos difundidos por Bruselas, Mediterranean Algae trabaja con más de 30 clientes en las costas mediterráneas y atlánticas y desarrolla nuevos proyectos en territorios como Valencia, Barcelona y Baleares.

Alciante actúa sobre 22 millones de litros de agua

En el Puerto de Alicante, la compañía señala que uno de sus sistemas ha permitido actuar sobre unos 22 millones de litros de agua y reducir entre un 60% y un 75% los niveles de nitrógeno y fósforo. Estos datos corresponden a resultados comunicados por la propia empresa y muestran la segunda vertiente del proyecto: utilizar la información ambiental no solo para conocer el estado del agua, sino también para orientar actuaciones de recuperación.

El secretario autonómico de Innovación, Eduardo Pascual, defendió durante el encuentro la necesidad de vincular transformación tecnológica y sostenibilidad ambiental. «La tecnología no es solo un motor de eficiencia: es nuestra principal aliada para garantizar la salud de nuestros mares», afirmó.

El Summit también incorporó los nuevos Premios Sea Positive, destinados a reconocer iniciativas relacionadas con la regeneración y biodiversidad, la transición ecológica y descarbonización y la innovación para la sostenibilidad marina. Entre los proyectos reconocidos figura SegundaVela, iniciativa dedicada a recuperar velas y materiales náuticos en desuso para darles nuevos usos ambientales, sociales y económicos.

Para Yago Sierras, CEO de Mediterranean Algae y director de MedBlueTech Summit, el objetivo es conectar empresas, conocimiento, administraciones e inversión alrededor de problemas concretos del Mediterráneo. La apuesta que emerge del encuentro sitúa al dato como una nueva infraestructura de la economía azul: conocer en tiempo real qué ocurre en el mar para poder anticipar sus cambios y mejorar la gestión de los espacios costeros.

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