Corrupción. La gran lacra del siglo XXI

La corrupción cuesta a los españoles 90.000 millones al año, casos como, Gürtel, Bárcenas, Palma Arena, Nóos, Cooperación, Imelsa, Fundación, Malaya, Orquesta, Taula, Koldo, etc., etc.

Nos preguntamos ¿Por qué el Estado tiene que cubrir esa corruptela de un servidor público? o ¿por qué permite la corrupción y el robo?

El dinero que desaparece tiene que salir de otro lado para cubrir los servicios de las administraciones públicas y normalmente el coste va dirigido a quienes trabajan muy duro para llenar las arcas del Estado con los impuestos, como siempre la fiesta de unos, la paga la clase trabajadora.

El robo de un político dispara contra nuestros servicios públicos, sobre nuestros derechos, sobre lo que tenemos derecho a disfrutar, lo que hemos ganado con el sudor de nuestra frente.

Y no es cuestión de consentir, es cuestión que después de votar a un candidato, si roba, estamos atados de manos y pies hasta las siguientes elecciones, si no lo inhabilita la justicia, cosa que no estamos acostumbrados a ver en este País.

Y es obligación de los políticos poner solución a este grave problema. El Consejo Económico y Social de la ONU explicaba que “La corrupción se lleva más del 5% del PIB mundial. De los aproximadamente 13 billones de dólares de gasto público mundial, hasta el 25% se pierde a causa de la corrupción” Una auténtica barbaridad.

Cuando tomas una decisión nunca sabes si va a ser buena o mala. Eso ocurre cuando depositamos nuestro voto, nuestra confianza en un determinado político.

Y, ¿qué nos queda cuando descubrimos una trama de corrupción dentro de las tripas de un partido?, ¿Quejarnos? ¿Ver cómo se llevan el dinero y siguen ejerciendo un cargo público? O realmente deberíamos empezar a votar a aquel partido que de antemano garantice, de verdad, que no tendrá jamás entre sus siglas a alguien que robe dinero público. Que nuestro voto pueda ir a quien ha demostrado que está limpio. A quien huye de la corrupción. A quien sí te va a garantizar que no podrá volver a presentarse ese partido en las siguientes elecciones si ha tenido un caso de corruptela y no ha actuado como debe, cortando de raíz, contundente.

De esa forma se acabaría el engaño. Como en el futbol, si te sacan una tarjeta roja, la sanción por una falta puede ser que no te permita jugar en la siguiente competición, por muy importante que sea. Y en este caso, hay que tomar decisiones y compromisos para terminar con la corrupción política.

Si alguien va a robar de las arcas públicas, ha de saber perfectamente las acciones y las consecuencias. Por eso un partido que tenga en sus filas corrupción es motivo más que de sobra, para que se exija que se devuelva el dinero, que se eche al ladrón, en el mismo momento que se sepa y por supuesto que si su partido no cumple las dos condiciones, no pueda presentarse a las siguientes elecciones.

Aforamientos o arropar desde un partido a un corrupto y no tomar medidas, es colaborar directamente en ese robo. Y los políticos estamos para ayudar al ciudadano a vivir mejor, no para llevarnos su dinero.

Es muy moderno hablar de código ético. Pero los que lo promulgan, tienen personas en sus filas que han sido condenados, ellos o su partido. Los que redactan ese texto, no saben cómo ponerlo en marcha porque ningún partido político quiere cortar de raíz con la corrupción. ¿Qué garantías tienen los ciudadanos entonces? Escribir un Tweet sabemos todos. Llevar a cabo esa ética y moral, ya es más difícil.

Desde Contigo, es una de las premisas que tenemos, hacer leyes que corten de raíz este mal endémico.

¿Te daría garantía saber que el partido al que votas está totalmente limpio y no te va a robar? ¿No apostarías por él? ¿Un partido que promulgue la ética con ejemplo?

Después de 40 años dedicándome a la política, os aseguro que es fácil. Simplemente tienes que ser honrado con hechos y no solo con palabras en campaña electoral.

Esto es ser Responsable Contigo

José Enrique Aguar
Presidente Estatal de Contigo Somos Democracia