«Porque la memoria histórica también está para la historia reciente de este país». Es una frase pronunciada en la madrugada del sábado con fuerza en Granada. Puede que eclipsada por la catarsis de los premios de la Academia del Cine, pero que constatan la polarización existente en nuestro país y que las víctimas del terrorismo no pueden ser ninguneadas. Y todo, en presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y del ministro de Cultura, Ernest Urtasun.
La gala de los Goya 2025 quedó marcada por un final inesperado y simbólico: el premio a la mejor película fue compartido por El 47 y La infiltrada. Pero más allá del empate histórico, el momento que realmente emocionó a la audiencia fue el discurso de María Luisa Gutiérrez, productora de La infiltrada, quien reivindicó a las víctimas del terrorismo con unas palabras que resonaron dentro y fuera del auditorio.
«Los cuatro productores queremos compartir este premio con la infiltrada real y con todos los que, como ella, arriesgan su vida al final por el bien común y por defender los principios de la democracia», afirmó Gutiérrez con determinación. En su discurso, subrayó la importancia de la libertad de expresión, destacando que «la democracia se basa en la libertad de expresión. Y la libertad de expresión se basa en que cada uno, piense lo que piense, y aunque yo esté en las antípodas de lo que piensas tú, que te respete y que tú tengas el derecho a decir lo que piensas».
Gutiérrez también dedicó el premio a las víctimas del terrorismo, sin mencionar a ETA, y a organizaciones que trabajan por su memoria. «También lo queremos compartir con la familia Ordóñez y con la Fundación Víctimas del Terrorismo, con COVITE, y con todas aquellas víctimas reales que han visto la película y que, a pesar del dolor que han sentido, nos han dado las gracias porque es una historia que hay que recordar. Porque la memoria histórica también está para la historia reciente de este país».
En otro momento de su discurso, Gutiérrez defendió la diversidad dentro del cine y el equilibrio entre propuestas comerciales y arriesgadas. «Por último, quiero compartir mi trocito de Goya con Santiago Segura porque nuestra empresa hace comedias familiares que hacen mucha taquilla y gracias a ellas podemos hacer películas arriesgadas como esta. En una industria sana se necesitan los dos cines. Uno no puede vivir sin el otro».
Redes sociales
Su intervención generó un amplio debate en redes sociales. «Por primera vez en el mundo woke del subvencionado cine español se oye el discurso contra ETA, ante la mirada atónita de los progres y sus cobardes aplausos», escribió el historiador Josep Ramon Bosch i Codina. Por su parte, el usuario Fran Díaz Gallego se preguntó: «A mí alguien me tiene que explicar qué hay de malo en este discurso… ¿Qué parte de todo lo que dice tiene algún problema?», acompañando su mensaje de la etiqueta ‘#comoestánlascabezas’.
Para cerrar su discurso, la productora hizo una reflexión personal sobre el papel del cine y su propia trayectoria. «Mis colegas los productores independientes hacen apuestas arriesgadas por películas que quizás no tienen un rédito en taquilla, porque la cultura no tiene que tener solo un rédito en taquilla, pero que luego van viajando por todo el mundo como marca España».
También aprovechó el momento para visibilizar a un sector olvidado: «A mí los estudios me los ha pagado la agricultura. La agricultura y los ganaderos de este país lo están pasando mal. Nadie habla de ellos, son invisibles. El campo lo está pasando mal y sin el campo, aquí no tenemos nada».
Finalmente, dedicó su «trocito de Goya» a su pueblo, Yunquera de Henares, en Guadalajara, y a su familia, recordando especialmente a su padre y a sus hijos, «que han tenido que sufrir mis ausencias». Sin duda, un discurso valiente y emotivo que marcó el cierre de los Goya 2025.
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