El vicepresidente primero de la Generalitat Valenciana, Francisco José Gan Pampols, ha presentado este viernes el Informe de Diagnóstico del Plan de Recuperación tras la devastadora catástrofe de la Dana que afectó a la provincia de Valencia en octubre pasado. Según el informe, la afección económica de la tormenta asciende a 17.800 millones de euros, con un impacto directo en más de 300.000 personas y 11.200 viviendas.
Con este informe, la Generalitat da por concluida la fase de diagnóstico y entra en la fase de planificación, con la elaboración del denominado ‘Plan Endavant‘, que se espera esté listo para junio. Este plan de reconstrucción contará con un presupuesto inicial de 600 millones de euros para 2025.
El vicepresidente detalló que la catástrofe afectó a diversos sectores, incluidos hogares, infraestructuras y empresas. Se prevé una inversión significativa por parte de las administraciones, con 4.218 millones de euros comprometidos por la Generalitat, 3.711 millones por el Gobierno de España y otras aportaciones de la Diputación y los ayuntamientos. Además, el sector privado contribuirá con cerca de 290 millones de euros.
Gan Pampols destacó la gravedad de los daños, incluyendo la destrucción de 350 kilómetros de cauces y más de 800 kilómetros de carreteras, además de un impacto directo en 61.104 empresas. También subrayó que, tras la catástrofe, más de 37.000 personas fueron rescatadas y 117.000 recibieron atención médica.
Por su parte, el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, insistió en que la recuperación debe ser una «cuestión de Estado», subrayando que el Consell ha movilizado recursos sin precedentes y ha tenido que recurrir al endeudamiento para afrontar los gastos de la reconstrucción. Mazón hizo un llamado al Gobierno de España para que se comprometa con las obras necesarias en los cauces afectados, destacando que «esas obras no pueden esperar» y que es crucial garantizar la seguridad de los afectados.
El Plan de Reconstrucción avanzará con un enfoque coordinado entre las diversas administraciones, con la esperanza de que, al igual que la inversión, los esfuerzos para la recuperación se mantengan a largo plazo, beneficiando tanto a las generaciones actuales como a las futuras.