El conseller de Economía, Hacienda y Administración Pública, José Antonio Rovira, ha comparecido este jueves en el pleno de Les Corts para desgranar las líneas maestras de su departamento tras la reciente remodelación del Consell liderado por Juanfran Pérez Llorca. Durante su intervención, el titular de las finanzas autonómicas ha subrayado que la prioridad absoluta de su gestión se divide en dos vertientes estratégicas que marcarán el devenir económico de la región: la exigencia de un nuevo modelo de financiación que acabe con la infrafinanciación crónica de la autonomía y el mantenimiento de una política de alivio fiscal para los ciudadanos. Esta hoja de ruta busca consolidar la estabilidad financiera de la Generalitat mientras se garantiza la prestación de los servicios públicos fundamentales con recursos suficientes y una gestión más eficiente del gasto público.
La urgencia de un cambio en el sistema de reparto de fondos estatales ha centrado buena parte del discurso de Rovira, quien ha recordado que precisamente hoy se cumplen dieciséis años de la aprobación del actual modelo, que data de diciembre de 2009. El conseller ha denunciado que esta ley ha relegado sistemáticamente a la Comunitat Valenciana al último lugar en ingresos por población, provocando una insuficiencia de recursos que ya debería haber sido corregida hace años. Por ello, ha instado al Gobierno central a plantear un sistema que utilice el criterio de unidad de necesidad de gasto y la población real, otorgando al mismo tiempo una mayor autonomía financiera y flexibilidad fiscal a las comunidades autónomas para que puedan ejercer sus competencias sin tutelas restrictivas.
Ante el compromiso del Ministerio de Hacienda de poner sobre la mesa una propuesta de reforma antes de que finalice el mes de febrero, el conseller ha tendido la mano al resto de fuerzas políticas de Les Corts para acudir a la negociación de forma unida. Rovira ha instado a dejar de lado los intereses partidistas para defender los intereses comunes de los valencianos, advirtiendo que, aunque los principios anunciados por el Ejecutivo central parecen adecuados, la experiencia previa con cuestiones como la condonación de la deuda genera cierta desconfianza. Esta unidad de acción parlamentaria se presenta como la herramienta necesaria para asegurar que el nuevo marco financiero corrija definitivamente el agravio comparativo que sufre la región y permita abordar con garantías la reestructuración de la deuda acumulada durante décadas.
Presión fiscal
En el ámbito de la presión fiscal, el titular de Hacienda ha reiterado su voluntad de seguir alejando a la autonomía de lo que ha denominado como un infierno fiscal heredado de etapas anteriores. Para ello, ha puesto en valor el incremento del 22 % en la recaudación de los tributos gestionados por la Agencia Tributaria Valenciana en los últimos dos años, un crecimiento que permite financiar las deducciones sociosanitarias, deportivas y por nacimiento que ya están en vigor. Rovira ha defendido que esta mejora en los ingresos no se debe a una mayor carga sobre el contribuyente, sino a una gestión más dinámica y eficaz que permite derogar escalas impositivas obsoletas, como la del patrimonio, o mejorar la fiscalidad para los parientes más cercanos en el impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.
La responsabilidad financiera también ocupa un lugar destacado en el plan de la Conselleria, con un objetivo claro de reducción del déficit público que ha pasado del 3 % registrado en 2022 a una previsión cercana al 1 % para el cierre de 2025. Este esfuerzo de contención, que supone un ahorro de 2.000 millones de euros en el desfase presupuestario, se complementa con la creación de la Comisión Interdepartamental de Hacienda, encargada de auditar el gasto de todas las conselleries para asegurar que cada euro público se utilice con la máxima eficiencia. El conseller ha enfatizado que este control del gasto es compatible con el refuerzo del Estado de Bienestar y que resultará fundamental para cumplir con las reglas fiscales estatales una vez se aborde la carga financiera que arrastra la administración.
Respecto a las cuentas del próximo año, Rovira ha confirmado que el Consell ya trabaja en el diseño de los presupuestos de 2026, los cuales mantendrán como prioridad absoluta las inversiones destinadas a la recuperación de las zonas afectadas por la dana. Además, ha anunciado la elaboración de un nuevo Plan Fiscal Estructural que permitirá visualizar la priorización de las políticas públicas a largo plazo, trascendiendo el marco de un solo ejercicio económico para dar mayor estabilidad al tejido productivo. Este plan irá acompañado de un profundo proceso de simplificación administrativa que busca agilizar la relación entre la ciudadanía y la Generalitat, reduciendo trabas burocráticas y modernizando los formularios oficiales para facilitar la actividad empresarial y la gestión de ayudas.
Finalmente, el conseller ha abordado la racionalización del sector público instrumental y la modernización de la función pública como pilares para una administración del siglo XXI. La intención de la Generalitat es completar un diagnóstico integral de sus entidades para eliminar duplicidades y profesionalizar la gestión mediante auditorías rigurosas y una ordenación de los puestos de trabajo más acorde a las necesidades actuales. En cuanto a los recursos humanos, el Plan Estratégico 2024-2027 se centrará en reducir la temporalidad estructural y agilizar los procesos de selección, garantizando un marco de diálogo social estable que permita a los empleados públicos contar con mejores herramientas de capacitación, especialmente en el ámbito de la digitalización y la gestión eficiente de los servicios.



