El ingeniero de caminos, canales y puertos y auditor de seguridad vial, Andrés Romera, ha abogado por una transición progresiva y realista en la industria automovilística europea, al tiempo que ha alertado de las dificultades que están ralentizando los procesos de reconstrucción y prevención de infraestructuras tras los últimos episodios climáticos extremos.
Romera ha subrayado que la automoción es «uno de los pilares de toda la industria europea» y ha recordado que países como Alemania e Italia, con un peso determinante en el sector, han manifestado su preocupación ante una electrificación total del parque móvil. «No pueden pasar todo a lo eléctrico ya que hay mucho empleo detrás y no existe una demanda adecuada», ha señalado, defendiendo un modelo que combine sostenibilidad y mantenimiento del tejido productivo.
En este sentido, el ingeniero ha apostado por mantener la fabricación de vehículos híbridos y eléctricos con apoyo de motores de combustión, como vía para reducir emisiones sin destruir empleo. Además, ha insistido en la necesidad de hacer los vehículos más asequibles, de modo que la ciudadanía pueda acceder a ellos y se acelere realmente la renovación del parque automovilístico.
Romera también ha puesto el foco en el diseño de los futuros vehículos urbanos. A su juicio, los coches más pequeñosque lleguen al mercado deben contar con «una autonomía suficiente para moverse por las ciudades, pero también con capacidad para largos recorridos». Para ello, considera imprescindible desplegar una red suficiente de puntos de recargaque garantice seguridad y confianza a los usuarios.
Más allá de la movilidad, Romera ha sido crítico con el ritmo actual de las actuaciones de reconstrucción y prevención. «La reconstrucción no se está llevando al ritmo que se debería», ha lamentado, apuntando que las obras de canalización destinadas a prevenir futuros episodios comenzarán el próximo año, aunque todavía «no tenemos fecha de finalización».
El ingeniero ha valorado positivamente el reciente encuentro entre Pérez Llorca y el presidente del Gobierno, del que, según ha indicado, debe salir una hoja de ruta clara para abordar las actuaciones necesarias en el territorio. «Por fin se dejan a un lado los signos políticos», ha afirmado, subrayando que no se puede volver a situaciones «angustiosas» en las que se pone en riesgo el patrimonio vital, empresarial y municipal.
Finalmente, Romera ha reclamado mayor coordinación institucional y una simplificación en la gestión de recursos. «Cuando hay un único mando las cosas se desarrollan de forma más sencilla», ha explicado, advirtiendo de que la dispersión de competencias dificulta la ejecución eficaz de las actuaciones. En este contexto, ha defendido que los ayuntamientos no pueden asumir en solitario la gestión de grandes cantidades de fondos, ya que «la Ley de Contratos del Sector Público les encorseta descaradamente».



