Jordi Sevilla articula una corriente crítica para devolver al PSOE a la ortodoxia socialdemócrata

Dos días después del descalabro del PSOE en Extremadura y un día antes de Nochebuena. Como si estuviera todo medido y calculado para reflexionar y meditar tras una hecatombe y aprovechar los días festivos próximos para seguir meditando, haciendo llamadas, y planificando reuniones para 2026. Porque de eso se trata. De ver cómo el PSOE sale del atolladero en que se ha metido. Y este martes, Jordi Sevilla ha dicho basta.

El que fuera ministro con Zapatero de Administraciones Públicas y presidente de Red Eléctrica ha decidido pasar a la acción ante lo que considera una deriva preocupante dentro de las filas socialistas. Con la vista puesta en el arranque del nuevo año, prepara el lanzamiento de un documento estratégico para reorientar el rumbo de su formación. Este movimiento surge como respuesta directa al liderazgo actual de Pedro Sánchez, al que Sevilla acusa de haber desplazado al partido hacia postulados más cercanos al populismo que a la socialdemocracia clásica.

La iniciativa, que cristalizará en un manifiesto tras el periodo navideño, no busca la ruptura orgánica ni la creación de una nueva sigla política. El propio Sevilla ha sido tajante al respecto, desmintiendo cualquier acercamiento a otras formaciones o la intención de abandonar el partido en el que ha militado históricamente. Su objetivo es articular una corriente de opinión interna que permita recuperar las esencias ideológicas que, a su juicio, se han ido desdibujando en los últimos años debido a la influencia de socios externos y estrategias de corte personalista.

Una alianza entre veteranía y nuevas generaciones

El documento que se presentará en enero funcionará como una declaración de principios fundacional. Para dotarlo de peso político, Sevilla está trabajando en aglutinar a un grupo heterogéneo que combine la experiencia de figuras con trayectoria en la gestión pública y la energía de cuadros jóvenes que temen por el futuro del proyecto socialista en España. Esta suma de fuerzas pretende combatir la sensación de desilusión que, según el exministro, impera en diversos sectores del partido tras los recientes varapalos electorales, como el sufrido recientemente en Extremadura.

A pesar del optimismo que transmite el líder de este movimiento, el camino no está exento de obstáculos internos. Sevilla reconoce que, aunque existe una coincidencia diagnóstica entre muchos de sus interlocutores, todavía prevalece una fuerte barrera de escepticismo y resignación. Muchos militantes y cargos públicos dudan de que este sea el momento oportuno para plantear un pulso ideológico de tal calado, una actitud que el exministro espera revertir mediante la movilización de voces autorizadas que devuelvan la confianza en una alternativa socialdemócrata sólida.

Recuperar la identidad frente al populismo

La propuesta de Sevilla pone el foco en la necesidad de diferenciar claramente el programa del PSOE de las políticas que él tilda de «podemitas». La intención es que el manifiesto sirva de base para construir una oferta política que vuelva a conectar con el electorado central, alejándose de las fórmulas que han generado controversia en las últimas legislaturas. Según su análisis, la receptividad es alta entre quienes consideran que el partido ha perdido su brújula programática en favor de la supervivencia en el poder.

Este proceso de «recuperación» pretende ser el punto de partida para una reestructuración del pensamiento socialista en España, planteando un debate profundo sobre el papel que debe jugar la formación en la estabilidad del país. Con este anuncio, Jordi Sevilla se posiciona como el catalizador de un sector crítico que, tras años de silencio o discrepancias aisladas, parece dispuesto a organizarse para influir en el devenir orgánico del PSOE a partir de 2026.

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