Sánchez denuncia que la intervención en Venezuela es «ilegal a todas luces» y busca «apropiarse de sus recursos naturales»

La diplomacia española ha marcado una línea roja infranqueable frente a la reciente ofensiva militar de Estados Unidos en Caracas. En su primera comparecencia pública tras el ataque, realizada desde París tras la reunión de la Coalición de Voluntarios en apoyo a Ucrania, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha lanzado una advertencia este martes sobre el rumbo que está tomando la política exterior de la administración Trump. El jefe del Ejecutivo ha sido tajante al definir la operación como una ruptura del orden global que “sienta un precedente muy peligroso” y que, a su juicio, “empuja al mundo a un escenario de inseguridad” con ecos de conflictos pasados motivados por intereses energéticos.

Desde la capital francesa, Sánchez ha vinculado la estabilidad de las naciones con el cumplimiento estricto de las normas internacionales, asegurando que “sin respeto a la legalidad internacional y la soberanía de las naciones, evidentemente no puede haber prosperidad ni estabilidad”. El presidente ha querido dejar claro que España mantendrá una voz propia y crítica en este conflicto, desmarcándose de posturas más tibias dentro de la Unión Europea. Bajo la premisa de que “el peso de las palabras frente a la ley del más fuerte es importante”, el líder socialista ha garantizado que mantendrá esta defensa del derecho internacional “a sabiendas de que pueda molestar a alguno”.

En un análisis pormenorizado de la situación, el presidente ha recordado que, si bien España nunca validó el mandato de Nicolás Maduro por las irregularidades en las elecciones de julio de 2024, esto no otorga carta blanca para una incursión armada. “No se puede reconocer la legitimidad de una acción militar que es ilegal a todas luces y cuyo único objetivo parece no ser otro que cambiar el Gobierno de un país para apropiarse de sus recursos naturales”, ha afirmado con contundencia. Sánchez ha insistido en que el Ejecutivo español no será “cómplice” de lo que ha tildado como agresiones conducidas por la “sed del petróleo”, reafirmando que la soberanía de los pueblos no debe estar supeditada a intereses extractivos de potencias externas.

La estrategia española para los próximos meses pasará por un papel de mediación activa, aprovechando que gran parte de los líderes opositores, como Edmundo González, se encuentran en territorio español. Sánchez ha confirmado su intención de mantener canales abiertos tanto con la oposición como con la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, con el fin de que España juegue un “papel de acompañamiento a una transición en la que el pueblo venezolano pueda decidir sobre su futuro y pueda votar en libertad”. Para el presidente, la solución solo es posible si se abre un proceso de diálogo entre venezolanos, subrayando que “son ellos y ellas quienes tienen que decidir en unas elecciones quién es el presidente”.

Finalmente, el mandatario ha extendido su preocupación por la seguridad jurídica y territorial a suelo europeo, respondiendo a las recientes amenazas de Donald Trump sobre la anexión de Groenlandia. Sánchez ha defendido la soberanía de Dinamarca frente a las pretensiones estadounidenses, sumándose a un comunicado conjunto con otros seis países europeos para frenar lo que considera un «atropello». “Apoyaremos a nuestros aliados y la legalidad internacional y pondremos los recursos que están en nuestra mano para apoyar el multilateralismo, que hoy está siendo debilitado”, ha concluido, reafirmando que España no se callará ante las violaciones del derecho internacional, independientemente de quién sea el infractor.

Imagen: Sánchez y Macron, este martes en París. (Cuenta de Sánchez en X).

Deja tu Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *