La política económica madrileña arranca el año 2026 con un refuerzo de su estrategia de baja presión fiscal, poniendo el foco en el relevo generacional y la protección del patrimonio comercial de la región. Durante su mensaje de Fin de Año, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, anunció la entrada en vigor de dos nuevas bonificaciones tributarias diseñadas para incentivar el esfuerzo de los estudiantes trabajadores y garantizar la supervivencia de los negocios históricos. Con estas medidas, el Ejecutivo autonómico eleva a 34 el número de rebajas fiscales aprobadas en los últimos años, consolidando un modelo que ya ha supuesto un ahorro acumulado cercano a los 40.000 millones de euros para los contribuyentes madrileños.
La apuesta por el talento joven se materializa este 1 de enero con una deducción en el IRPF dirigida específicamente a quienes compatibilizan sus estudios con una actividad laboral. La medida busca aliviar los costes formativos de los menores de 30 años matriculados en grados universitarios o Formación Profesional de grado superior, permitiéndoles deducir la mitad del coste de su matrícula. Según las estimaciones de la Puerta del Sol, esta iniciativa beneficiará a unos 15.000 jóvenes, reforzando un tejido productivo que demanda profesionales cualificados que ya cuenten con experiencia previa en el mercado de trabajo.
El compromiso con el arraigo y la tradición comercial también ocupa un lugar central en la agenda de la Comunidad para este 2026. Ayuso ha detallado la creación de una ayuda fiscal para los denominados «comercios con solera», aquellos establecimientos con más de medio siglo de vida que representan la identidad de los municipios madrileños. A través de una bonificación del 95% en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, el Gobierno regional pretende facilitar el traspaso de estos negocios y evitar el cierre de locales emblemáticos por falta de relevo o por excesivas cargas burocráticas en el cambio de titularidad.
Para acceder a la nueva ayuda joven, los beneficiarios deberán acreditar una actividad laboral de al menos 300 días al año, de los cuales cinco meses deben coincidir con el calendario lectivo. Díaz Ayuso ha subrayado que este incentivo, con un límite de 400 euros anuales, es un reconocimiento a quienes demuestran que «el esfuerzo y la contribución al tejido productivo tienen recompensa». En la misma línea, la protección de los establecimientos de hostelería y servicios con más de 50 años se aplicará siempre que se mantenga la actividad original, una condición indispensable para que unos 1.500 comercios de la región puedan acogerse a este alivio tributario a partir del presente ejercicio.
El balance global de la política fiscal madrileña arroja, según los datos facilitados por la presidenta, una media de ahorro de más de 10.000 euros por contribuyente desde el inicio de esta senda de reducciones. Ayuso ha concluido su mensaje reafirmando que la Comunidad de Madrid seguirá utilizando su autonomía fiscal para fortalecer la economía real y proteger a las clases medias y jóvenes. Con una inversión prevista de 6 millones de euros solo para la deducción educativa, el Ejecutivo madrileño encara 2026 con la intención de mantener su dinamismo económico frente a los desafíos nacionales, apostando por la formación y la conservación del comercio local como pilares de su gestión.



