El secretario general del Consejo de Europa, Alain Berset, ha expresado su profunda preocupación por la crisis venezolana, calificándola como un «momento de enorme incertidumbre para el pueblo venezolano y para la estabilidad y la seguridad internacional». En una declaración oficial publicada recientemente en la página web del Consejo, el representante del organismo europeo subrayó que el conflicto actual trasciende las fronteras regionales para convertirse en un síntoma de un cambio peligroso en el orden mundial, donde el derecho internacional corre el riesgo de ser reemplazado por la normalización del uso de la fuerza.
Para el Consejo de Europa, la situación actual no puede ser interpretada simplemente bajo una lógica de bloques o apoyos ideológicos, sino que debe analizarse bajo la lupa de los principios fundamentales de soberanía e integridad territorial. Berset advirtió que la fragilidad de las normas internacionales se agrava cuando se aplican con criterios selectivos, señalando que «el derecho internacional es universal o no tiene sentido» y que un mundo regido por dobles raseros es, inevitablemente, un lugar mucho más peligroso para todos los Estados.
La organización, que mantiene un firme compromiso con la legalidad internacional a raíz de otros conflictos globales como el de Ucrania, enfatizó que cualquier transición en Venezuela debe ser necesariamente pacífica, democrática y estrictamente respetuosa con la voluntad ciudadana. Según el comunicado, «la democracia sólo podrá prevalecer si los propios venezolanos la reclaman» a través de procesos políticos inclusivos y la restauración de instituciones que gocen de la plena confianza pública, evitando así una mayor fractura social.
Finalmente, el secretario general alertó sobre el riesgo de una polarización extrema que debilite los cimientos de la seguridad global. Berset insistió en que las normas no pueden diseñarse en función de «intereses estratégicos o proximidad ideológica», sino en torno a principios jurídicos constantes. La estabilidad regional dependerá de si se logra evitar que Venezuela se convierta en un escenario de competencia entre esferas de influencia, priorizando siempre la libertad de elección del pueblo y la protección institucional basada en la legalidad vigente.



