Juan Viesca, Finnova Foundation: «Es imposible garantizar la reciprocidad con el acuerdo de Mercosur»

El director de fondos europeos de la Finnova Foundation, Juan Viesca, ha mostrado su preocupación por el impacto del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, al considerar que el pacto se produce en un contexto de excesiva carga normativa para el sector primario europeo frente a países con marcos regulatorios menos exigentes.

En Europa estamos poniendo un sinfín de restricciones por todo, mientras que en esos países no sabemos claramente qué normativa utilizan”, señaló Viesca, advirtiendo de que esta situación “acaba machacando a sectores tan importantes como los agricultores y ganaderos”.

El responsable de Finnova puso el foco en las dificultades reales para garantizar la reciprocidad, uno de los principios defendidos por la Comisión Europea. “Por mucha normativa que se pueda exigir, la pregunta es quién controla todos esos mecanismos, porque somos una puerta abierta al mundo y es imposible llevarlo a cabo”, afirmó.

En esta línea, Viesca sostuvo que el nivel de exigencia de la UE hace prácticamente inviable una igualdad de condiciones con los países del bloque sudamericano. “La reciprocidad es muy complicada porque la Unión Europea tiene unas exigencias muy altas y un gran control, pero en otros territorios es casi imposible que eso se dé con garantías”, explicó.

Asimismo, criticó que las ayudas previstas para los productores europeos no solucionan el problema de fondo. “Todo esto se hace con detrás muchas ayudas para los agricultores que son un auténtico parche: pan para hoy y hambre para mañana”, aseguró.

Viesca también alertó del desequilibrio en los costes de producción, especialmente en insumos clave como los fertilizantes. “Aquí se está pagando por fertilizantes que aportan una gran seguridad a un precio muy alto, mientras que en otros espacios no se está realizando ese esfuerzo, abaratando mucho los costes de producción”, indicó.

El acuerdo con Mercosur, que implica a cuatro países de América Latina y cuya negociación se ha prolongado durante 25 años, ha generado una fuerte contestación social y sectorial en Bruselas. Según recordó Viesca, el reciente cambio de posición de Italia para apoyar su firma ha coincidido con numerosas manifestaciones en la capital comunitaria, reflejo del malestar de parte del sector agrario europeo.

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