El sistema eléctrico ante el reto de la rentabilidad: luces y sombras de los precios cero

El mercado energético europeo ha cerrado el segundo trimestre de 2025 con un récord de 4.407 horas de precios negativos, un fenómeno que evidencia tanto el éxito de la penetración renovable como las carencias estructurales de la red. Esta situación, marcada por una cuota de energías limpias del 52% y el desplazamiento del carbón, ha generado un debate profundo sobre la sostenibilidad del modelo actual. Mientras que para la industria electrointensiva estos episodios suponen una oportunidad de competitividad, para los productores de energía verde representan un desafío crítico a su rentabilidad. La Comisión Europea ha sido clara: el problema no es un fallo del mercado, sino una señal de que la inversión en generación ha avanzado mucho más rápido que el almacenamiento y las infraestructuras necesarias para gestionar esta abundancia.

El director general de Energía de la Generalitat Valenciana, Manuel Argüelles, ha analizado este escenario destacando la dualidad de sus consecuencias. Para el responsable autonómico, el hecho de que los precios de la electricidad sean bajos es, en esencia, una noticia muy positiva para el ciudadano, siempre que se traduzca en una reducción real de su factura. Además, Argüelles subraya que esta situación actúa como un potente imán para atraer inversiones industriales hacia España y Europa, ya que unos costes energéticos competitivos son vitales para la economía productiva. Al basarse esta bajada en el auge de las renovables, se logra además aislar a la industria termo-intensiva de los efectos dramáticos y volátiles que la geopolítica impone sobre el precio del gas.

Reglas del mercado y fijación de precios son, sin embargo, los puntos donde el análisis de Argüelles se vuelve más crítico. Según el director general, es una «mala noticia» para el sector de las energías renovables, ya que cobrar cero o incluso pagar por producir no es compatible con las reglas del libre mercado. Esta situación genera un efecto desalentador para la inversión necesaria que aún queda por instalar, frenando el crecimiento industrial y los objetivos de electrificación. Argüelles señala que el sistema marginalista actual, diseñado para un mix energético muy distinto, ya no responde a la realidad de los costes de producción, sino al coste de oportunidad, lo que provoca que los precios se desplomen en el momento en que el gas no entra en la ecuación horaria.

«Llegamos tarde»

Aunque la aportación de la energía nuclear y las renovables genere precios baratos a corto plazo, el responsable de Energía de la Generalitat advierte que la incapacidad de estas tecnologías para amortizar sus inversiones es un riesgo grave a medio y largo plazo. Lo que califica como una «muy mala noticia» es que este escenario sea consecuencia directa de una deficiente planificación de las redes. Argüelles apunta hacia el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), señalando que no se ha tenido suficientemente en cuenta la importancia de la electrificación para aumentar la demanda, ni se ha desarrollado una red de transporte y distribución acorde a las necesidades actuales. Según sus palabras, «llegamos tarde», lo cual considera un error de gestión significativo.

Vital para la estabilidad del sistema es, en este contexto, el desarrollo del almacenamiento energético. Argüelles lamenta que España haya llegado tarde a la implantación de esta tecnología, que ya se encuentra plenamente desarrollada pero que requiere un marco regulatorio claro y atractivo para su despliegue masivo. El director general aboga por la hibridación de las instalaciones existentes de forma inmediata para no colapsar las redes, permitiendo que el almacenamiento dote de inercia sintética al sistema y ayude a controlar la frecuencia y las sobretensiones. Para el experto valenciano, el almacenamiento no solo mejorará la rentabilidad de los inversores renovables, sino que es la pieza que falta para que el ciudadano pueda seguir disfrutando de precios bajos de forma estable y segura.

En última instancia, el análisis del director general valenciano deja una conclusión agridulce sobre el estado del sector. Detrás de los titulares sobre precios récord hay una gestión que califica de mejorable, pero también la confirmación del impacto positivo que las energías renovables tienen en el bienestar de la ciudadanía y en la viabilidad de la industria. El reto ahora, según Argüelles, es corregir los errores de planificación en redes y almacenamiento para garantizar que la transición energética no muera de éxito por la falta de un sistema que sepa gestionar la abundancia que el sol y el viento ya están proporcionando a la red eléctrica española.

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