La tragedia ferroviaria ocurrida este lunes en Adamuz (Córdoba) ha dejado una profunda huella en el sector, consolidándose como el tercer siniestro más grave de la historia de la alta velocidad en España con al menos 39 víctimas mortales y más de un centenar de heridos. El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, ha comparecido ante los medios de comunicación visiblemente afectado para expresar su «profunda tristeza» por una cifra de fallecidos que ha calificado de «horrenda». Bertomeu, que ha agradecido la solidaridad y el trabajo incansable del personal de emergencias, bomberos y autoridades locales, ha confirmado que la compañía valenciana, con socio italiano*, ha volcado todos sus recursos en la atención a los afectados, habilitando centros de atención psicológica tanto en Adamuz como en Córdoba para víctimas, familiares e incluso tripulantes ilesos.
El máximo responsable de la operadora ha puesto el foco en la naturaleza inusual del descarrilamiento, describiéndolo como un siniestro «extraño» que se produjo en pleno tramo rectilíneo y afectó inicialmente al vagón ocho, y no a la parte delantera del convoy. Ante la gravedad de los hechos, Bertomeu ha sido tajante al señalar que el objetivo prioritario ahora es colaborar con la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes para determinar el origen del fallo. «Esto, al menos, tiene que servir para que este episodio, por las causas que delimiten y esclarezcan, no ocurra nunca más», ha constatado el directivo, quien ha declinado aventurar hipótesis personales sobre la mecánica del accidente al considerar que «están los expertos para eso».
Tecnología y mantenimiento son los dos pilares sobre los que Bertomeu ha defendido la integridad del material rodante implicado en el choque. El presidente de Iryo ha recordado que el tren siniestrado tiene menos de tres años de antigüedad y cuenta con la «ultimísima tecnología» del mercado ferroviario. Además, ha querido despejar cualquier duda sobre el estado del vehículo al asegurar que «ha cumplido la totalidad de su plan de revisiones y mantenimiento programado», habiendo superado la inspección más reciente hace escasos días. Con este mensaje, la compañía refuerza su confianza en una flota que, hasta la fecha, representaba el estándar de vanguardia en la red de alta velocidad española.
Prioridad, las víctimas
La gestión de la crisis por parte de Iryo se está centrando en la logística y el apoyo humano, habiendo movilizado todos los autobuses disponibles para el traslado de los pasajeros que resultaron ilesos. Mientras el Ministerio de Transportes centraliza la actualización de las cifras de víctimas en contacto con las autoridades sanitarias, la operadora privada mantiene su compromiso de transparencia total con la investigación judicial y técnica. Para Bertomeu, la prioridad absoluta sigue siendo paliar el «inmenso dolor» de las familias afectadas, mientras se aguarda a que el análisis de la infraestructura y los registros del tren arrojen luz sobre un suceso que ha roto la estadística de seguridad del corredor andaluz.
*La estructura accionarial de la operadora está liderada por la compañía pública italiana Trenitalia, que ostenta el 51% del capital tras consolidar su posición mayoritaria mediante la adquisición de un 6% adicional a sus socios fundadores. El resto del accionariado se reparte entre socios estratégicos nacionales: la aerolínea valenciana Air Nostrum, que conserva una participación del 25%, y la firma española de infraestructuras Globalvia, que posee el 24% restante.
Imagen: Bertomeu, en una imagen de archivo el día del viaje inaugural de la línea Madrid-Sevilla.


