La rotura de un carril causó la catástrofe de Adamuz mientras Renfe defiende que activó la emergencia en cinco minutos

La fractura previa de un carril se perfila como la causa principal del accidente de Adamuz, un siniestro que costó la vida a 45 personas y sobre el que Renfe ha querido aclarar su gestión cronológica. Según el informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el descarrilamiento del Iryo y su posterior choque con el Alvia se debieron a una rotura de la vía que generó un «escalón» letal al paso del primer convoy. Esta hipótesis técnica coincide en el tiempo con la defensa de la operadora pública, que ha detallado minuto a minuto cómo reaccionó ante la tragedia.

Los peritos de la CIAF basan sus conclusiones en las muescas halladas en las ruedas del Iryo, compatibles con un impacto contra un carril ya fracturado antes del paso del tren. Mientras la investigación se centra ahora en si hubo fallos en la instalación o en los materiales, Renfe intenta disipar las dudas sobre su actuación asegurando que supo del accidente «de forma inmediata» y que contactó con los servicios de emergencia apenas cinco minutos después de la colisión.

El análisis de las comunicaciones de Renfe revela que la primera alerta interna saltó a las 19:46 horas, solo tres minutos después del impacto. Fue una interventora del Alvia, quien pese a estar en estado de shock y haber perdido el conocimiento momentáneamente, logró contactar con el Centro de Gestión de Operaciones. A las 19:48, los operadores ya estaban gestionando la asistencia sanitaria, mientras intentaban localizar sin éxito al maquinista del Alvia, que había fallecido en el acto tras el choque.

Por su parte, la CIAF detalla que el fallo de la infraestructura fue progresivo: el carril se fue deformando y volcando bajo el peso de los coches del Iryo hasta que el coche 6 perdió por completo la continuidad de la rodadura y descarriló. Esta precisión técnica explica la violencia de un accidente que Adif no pudo visualizar en sus paneles de control, ya que, según su presidente Pedro Marco de la Peña, la tecnología actual permite saber dónde está un tren pero no en qué estado físico se encuentra tras un impacto.

Cronología y geolocalización

A pesar de que los sistemas de geolocalización ubicaron el convoy en el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla a las 19:50 horas, el aviso definitivo y coordinado entre Renfe, Adif y el 112 no se consolidó hasta las 20:01 horas. La operadora justifica este intervalo por la necesidad de verificar la magnitud técnica de lo ocurrido mientras la interventora informaba de que los pasajeros ya estaban rompiendo cristales para evacuar por su cuenta los vagones siniestrados.

La investigación técnica y la revisión de los protocolos de emergencia seguirán ahora caminos paralelos. Mientras los expertos de la CIAF realizan cálculos y simulaciones para confirmar el origen de la fractura del carril, las autoridades ferroviarias revisan los tiempos de respuesta para tratar de unificar un relato que, hasta ahora, había estado marcado por las contradicciones entre los distintos organismos públicos implicados.

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