El CEO de Finnova Foundation, Juanma Revuelta, ha advertido de la creciente preocupación existente en el ámbito europeo por la situación que atraviesa España tras una sucesión de crisis que, a su juicio, evidencian una falta de inversión y de gestión en materia de infraestructuras y seguridad. Entre ellas, ha citado los efectos de la dana, los incendios, el reciente apagón eléctrico y el accidente ferroviario, episodios que, según ha señalado, “ponen la seguridad en el centro del debate internacional” y afectan directamente a la credibilidad del país.
Revuelta ha subrayado que esta situación resulta especialmente grave si se tiene en cuenta que existen fondos europeos destinados específicamente a la seguridad y al mantenimiento de infraestructuras que, según ha denunciado, “se están devolviendo”. En este sentido, ha considerado “incomprensible” que la inversión en el sistema ferroviario sea apenas superior a la de hace dos décadas, cuando el número de usuarios se ha multiplicado por cinco y el tráfico de convoyes en las líneas es hoy muy superior.
El máximo responsable de Finnova Foundation ha ido más allá al afirmar que España ha renunciado a cerca de 60.000 millones de euros de los fondos Next Generation, recursos que podrían haberse destinado a la revisión y al mantenimiento de las infraestructuras ferroviarias. Una carencia que, según ha recordado, viene siendo denunciada desde hace tiempo por los propios maquinistas y profesionales del sector.
Asimismo, Revuelta ha reclamado que se investigue si en las empresas encargadas del mantenimiento de las vías “ha habido algo sospechoso”, al tiempo que ha señalado una “falta de tecnocracia patente” en los organismos responsables. A su juicio, es necesario profundizar en estas cuestiones y esclarecer los hechos para depurar responsabilidades.
Por último, ha advertido de que toda esta situación tiene un “coste reputacional tremendo” para España, ya que el sistema ferroviario español había sido una referencia a nivel mundial y un destino prioritario para inversiones de grandes potencias económicas. “Hemos abanderado durante años una industria potente y ahora esa imagen está seriamente dañada”, ha concluido.



