Starmer sella en Pekín un acuerdo histórico para eximir de visado a los británicos y combatir la inmigración irregular

El primer ministro británico, Keir Starmer, ha sellado en Pekín un compromiso histórico con el presidente Xi Jinping para instaurar una «alianza estratégica a largo plazo», poniendo fin a casi dos décadas de tensiones diplomáticas. En la primera visita de un jefe de Gobierno del Reino Unido a China desde 2018, Starmer ha priorizado el pragmatismo económico como vía para aliviar el coste de vida en las islas, logrando acuerdos inmediatos que facilitarán el comercio y la movilidad entre ambas potencias.

El encuentro, celebrado en el Gran Palacio del Pueblo este 29 de enero de 2026, ha culminado con el anuncio por parte de Pekín de una exención de visado para los ciudadanos británicos que viajen por turismo o negocios por un periodo de hasta 30 días. Esta medida, que sitúa al Reino Unido al mismo nivel que otros 50 países como Francia o Alemania, supone un ahorro de costes y trámites para los más de 620.000 británicos que visitan el gigante asiático anualmente.

Starmer ha escrito en su cuenta de X: «El crecimiento a nivel nacional está directamente relacionado con nuestro compromiso con las mayores potencias del mundo. Hoy me reuní con el presidente Xi en Pekín. Reafirmamos nuestro compromiso compartido de construir una alianza estratégica a largo plazo que beneficie a ambos países, manteniendo un diálogo franco y abierto sobre las áreas de desacuerdo. Como Primer Ministro, siempre actuaré en interés del pueblo británico».

Tras la reunión con Xi, Starmer se ha citado con el primer ministro chino, Li Qiang, para presidir la firma de una decena de convenios bilaterales. Entre los puntos más destacados figura un acuerdo de cooperación para combatir la inmigración irregular y el crimen organizado, con especial atención a las redes que operan en el Canal de la Mancha. Los datos oficiales revelan que el 60% de los motores utilizados en las pequeñas embarcaciones que cruzaron el Canal en 2025 eran de fabricación china, por lo que Pekín se ha comprometido a estrechar la vigilancia sobre estas exportaciones ilícitas a través de la colaboración entre los servicios de inteligencia.

Asimismo, se ha puesto en marcha un estudio de viabilidad para un futuro tratado bilateral de comercio de servicios, un sector donde el Reino Unido busca consolidar su presencia en el mercado chino tras alcanzar un volumen de intercambio de servicios superior a los 30.000 millones de dólares en 2025. Las delegaciones también han avanzado en la reducción de aranceles para productos como el whisky escocés, que pasará de un 10% a un 5%, lo que podría generar beneficios de 250 millones de libras para los exportadores británicos en los próximos cinco años.

Un nuevo horizonte estratégico

La comitiva británica, integrada por gigantes empresariales como HSBC, GSK y Jaguar Land Rover, refleja la ambición de Downing Street por reactivar la inversión bilateral, que ya roza los 68.000 millones de dólares. Además de los acuerdos comerciales, ambas potencias han pactado ampliar la cooperación en salud, seguridad agroalimentaria y educación, reforzando la comisión económica conjunta que servirá de cauce para futuras alianzas.

Starmer ha defendido que construir una relación sofisticada con China permite identificar oportunidades de colaboración sin eludir el diálogo franco sobre las diferencias políticas. Por su parte, el presidente Xi ha calificado de imperativo incrementar este diálogo en un mundo turbulento, confiando en que la relación resista el juicio de la historia si ambas partes son capaces de superar sus discrepancias históricas.

Imágenes: Cuenta de X de Starmer.

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