Vicente Ruiz, Tbig Finance: «El peso de la burocracia no acompaña a la hora de buscar financiación pública»

El CEO de Tbig Finance, Vicente Ruiz, ha advertido del fuerte impacto que la burocracia tiene sobre autónomos y pequeñas y medianas empresas, que llegan a destinar hasta una jornada laboral completa a la semana a la gestión administrativa. Ruiz ha señalado que los niveles de carga burocrática en Europa son muy superiores a los de otros competidores globales como Estados Unidos o China, lo que resta competitividad y frena el crecimiento del tejido empresarial.

Según ha explicado, uno de los principales problemas reside en la dispersión de la documentación exigida para acceder a ayudas y subvenciones públicas. La inexistencia de un espacio único donde centralizar los documentos legales provoca que muchas empresas tengan que subir reiteradamente la misma información a distintas plataformas, generando una pérdida de tiempo que en numerosos casos acaba desincentivando la solicitud de estas ayudas, pese a ser favorables.

Ruiz ha reconocido que la digitalización acelerada tras la pandemia ha permitido a muchas organizaciones tener su documentación más accesible y ordenada, pero ha insistido en que, aun así, el sistema sigue siendo ineficiente. “La digitalización no ha ido acompañada de una simplificación real de los procesos”, ha apuntado, subrayando que la multiplicación de plataformas continúa siendo un lastre operativo.

En este contexto, el CEO de Tbig Finance ha detallado el modelo de trabajo de la compañía, basado en cinco grandes áreas, con una fuerte apuesta inicial por la dirección financiera como eje estratégico. El objetivo, ha explicado, es ayudar a startups y pymes a planificar correctamente su crecimiento y evitar decisiones improvisadas. A partir de ahí, la firma se estructura en servicios de contabilidad, financiación pública, financiación bancaria e internacionalización.

Ruiz también ha puesto el foco en las dificultades actuales para acceder a liquidez. Ha señalado que no basta con emitir facturas para garantizar el cobro inmediato y que muchas empresas se ven obligadas a buscar circulante a través de distintas entidades financieras en un momento en el que el crédito se encuentra especialmente restringido.

Por último, ha lamentado la progresiva deshumanización de la relación entre bancos y empresas. A su juicio, el trato personal, que antes podía ser determinante para sacar adelante determinadas operaciones, ha sido sustituido por una evaluación casi exclusiva de ratios y cifras. En este escenario, ha concluido, las empresas se ven obligadas a presentar números impecables para poder acceder a financiación, lo que añade una presión adicional a su gestión diaria.

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