Vientos de 100 km/h en Valencia dejan dos heridos y obligan a elevar la alerta a naranja por la borrasca Leonardo que se ceba con Andalucía

No hay tregua meteorológica este invierno en la Península Ibérica. Las borrascas con importancia, ya todas con nombre, se suceden y dejan miles de incidencias y problemas: inundaciones por lluvias, avalanchas de nieve, desprendimientos de rocas, corrimientos de tierras, caída de árboles y accidentes en la carretera. La de ahora se llama Leonardo. Los embalses se llenan y no paran de desaguar, un agua que en tiempos de sequía echaremos en falta. Los agricultores empiezan a evaluar daños, porque tanta agua puede dañar los cultivos.

La ciudad de València se encuentra este jueves bajo una situación de riesgo extremo debido a las fuertes rachas de viento provocadas por la borrasca Leonardo, que han llegado a superar los 100 km/h en el área metropolitana. El incidente más grave ha tenido lugar este mediodía en la plaza del Ayuntamiento, esquina con la calle de las Barcas, donde la fuerza del viento ha desprendido la cristalera de un establecimiento de comida rápida. Los fragmentos de cristal han golpeado a una turista que, a pesar de no sufrir heridas de gravedad, ha tenido que ser trasladada de urgencia en ambulancia a un centro hospitalario. Horas más tarde, una segunda persona ha resultado herida al ser alcanzada por una farola que se partió por la mitad en el cruce entre las calles Quevedo y Guillem de Castro. Ayer por la tarde, un árbol cayó en la calle de Valle de la Ballestera y causó desperfectos en un vehículo aparcado y en otro que circulaba en ese momento.

Ante la gravedad de los sucesos y el incremento de la intensidad del poniente, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat ha elevado el aviso de amarillo a naranja. Como respuesta inmediata, el Ayuntamiento de València ha decretado el cierre preventivo de todos los parques y jardines con valla, así como de los cementerios municipales, suspendiendo además cualquier actividad deportiva o educativa al aire libre. La red ferroviaria también se ha visto afectada por el temporal: la caída de un árbol sobre las vías en la localidad de Sollana ha obligado a Renfe a suspender la circulación en la línea C1 de Cercanías, dejando sin servicio el tramo entre Cullera y Sollana en ambos sentidos.

Alerta por inundaciones

En el resto de la península, Leonardo se ha manifestado con una virulencia hidrológica sin precedentes, especialmente en Andalucía, donde la sucesión de borrascas desde finales de enero ha provocado más de 7.500 emergencias. La situación más crítica se vive en las cuencas del Guadalquivir y el Guadalete, lo que ha obligado al desalojo preventivo de casi 4.000 personas en toda la comunidad autónoma. Es el caso de Grazalema, el pueblo más lluvioso de España. Entre las evacuaciones más destacadas figura la de un geriátrico con 142 usuarios en Arcos de la Frontera (Cádiz) y la de decenas de familias en Écija y Córdoba ante el desbordamiento inminente de los cauces.

La tragedia también ha rozado la provincia de Málaga, donde la Guardia Civil mantiene un dispositivo de búsqueda para localizar a una mujer de 30 años desaparecida en Sayalonga. La joven fue arrastrada por la corriente del río Turvilla el miércoles por la tarde cuando intentaba rescatar a sus mascotas; aunque uno de los perros fue localizado con vida, el rastro de la mujer se perdió ante la mirada de sus acompañantes. En la Serranía de Ronda, un hombre de 81 años ha resultado herido leve en Genalguacil tras el desplome parcial de un muro en su vivienda a causa de las lluvias torrenciales, que en puntos como Grazalema han superado los 580 litros por metro cuadrado.

Por su parte, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha activado el plan especial PRICAM en fase de alerta ante la previsión de desembalses y el seguimiento de los aforos de ríos en toda la región. La red de transportes nacional sufre las consecuencias del temporal con 165 carreteras cortadas, incluyendo tramos de la red principal como la A-44 y la A-48, y graves afectaciones en el tráfico aéreo, con tres vuelos desviados en el aeropuerto de Vigo por vientos cruzados. Ante este escenario, la vicepresidenta tercera del Gobierno, Sara Aagesen, ha pedido «máxima prudencia» a la ciudadanía, advirtiendo de que el episodio no ha terminado y que se espera la llegada de un nuevo frente atlántico para este próximo sábado.

Imagen: Daños por el viento en un restaurante de comida rápida de la Plaza de Ayuntamiento de Valencia esquina con calle Barcas. (Ayoto. Valencia).

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