El Partido Popular de Jorge Azcón gana las elecciones en Aragón, pero sufre un retroceso al obtener 26 escaños y queda a merced de un Vox en máximos históricos. Con el 98,7% del escrutinio completado, los populares pierden dos diputados respecto a 2023, una victoria agridulce que les obliga a entenderse con la formación de Santiago Abascal, que ha logrado doblar su representación hasta alcanzar los 14 asientos en las Cortes. El adelanto electoral, justificado por el PP para «hundir al PSOE», ha cumplido ese objetivo estratégico, pero a costa de entregar la llave de la gobernabilidad a la extrema derecha.
El mapa político resultante de este domingo arroja un panorama sombrío para el PSOE de Pilar Alegría, que se desploma hasta los 18 escaños, perdiendo cinco representantes e igualando su mínimo histórico registrado en 2015. La estrategia de los socialistas no ha logrado frenar el avance del bloque conservador, a pesar de un ligero aumento en la participación, que a las 18:00 horas ya superaba en más de un punto y medio a la de los anteriores comicios.
El nuevo hemiciclo aragonés, compuesto por 67 diputados, sitúa la mayoría absoluta en los 34 escaños, una cifra que solo es alcanzable mediante una coalición sólida entre PP y Vox. La Chunta Aragonesista (CHA) emerge como el gran vencedor moral en la izquierda al doblar sus resultados y obtener 6 diputados, mientras que Aragón Existe mantiene sus 2 representantes e IU-Movimiento Sumar logra conservar un único escaño. En la otra cara de la moneda se sitúan Podemos y el Partido Aragonés (PAR), que desaparecen del parlamento autonómico al no alcanzar el umbral necesario.
La distribución de fuerzas por provincias —35 por Zaragoza, 18 por Huesca y 14 por Teruel— confirma que el trasvase de votos desde el bloque central hacia posiciones más radicales ha condicionado el resultado final. Jorge Azcón se enfrenta ahora a un escenario de negociación complejo con un Alejandro Nolasco reforzado por los 14 diputados de Vox, lo que previsiblemente endurecerá las condiciones para la investidura en una legislatura donde la influencia de los de Abascal será determinante para cualquier ley o presupuesto.
Hundimiento del PSOE
Los resultados definitivos certifican que el Partido Popular ha logrado capitalizar el desgaste del Gobierno central, aunque no de la forma hegemónica que buscaba con el adelanto electoral. Desde las filas populares defienden que la caída del PSOE compensa el retroceso propio, pero la realidad aritmética sitúa a Azcón en una posición de dependencia total de sus antiguos socios. Por su parte, la izquierda aragonesa queda fragmentada y debilitada, con el PSOE en niveles de representación que ponen en entredicho el liderazgo de Alegría en la comunidad tras esta derrota.
A falta de que el recuento del voto CERA, Aragón se prepara para un giro a la derecha en el que la estabilidad del futuro gobierno dependerá de la capacidad de Azcón para gestionar las exigencias de un Vox disparado. El domingo deja un mensaje claro: el electorado ha castigado la gestión socialista, pero no ha otorgado al PP el cheque en blanco que esperaba para gobernar en solitario, dejando el futuro de las instituciones aragonesas en manos de una coalición de carácter marcadamente ideológico.


