La Red de Cercanías de València y las conexiones de Alta Velocidad con Madrid afrontan desde este lunes tres jornadas de huelga que amenazan con colapsar la movilidad de casi 400.000 usuarios en la Comunitat Valenciana sumando a pasajeros que también usa Metrovalencia y el TRAM de Alicante. Los paros, convocados por los sindicatos mayoritarios Semaf, UGT y CC.OO., se extienden hasta el miércoles 11 de febrero en protesta por la degradación de la seguridad tras los trágicos accidentes de Adamuz y Barcelona, una movilización que en el núcleo de València se dejará sentir con especial fuerza tanto en las circulaciones diarias como en una concentración de protesta prevista a mediodía en la emblemática Estación del Norte.
El Ministerio de Transportes ha establecido unos servicios mínimos que, en el caso de la autonomía, dejan el servicio de Cercanías al 75% durante las horas punta, reduciéndose a la mitad el resto de la jornada. Esta restricción de la oferta impactará de lleno en los aproximadamente 65.400 valencianos que utilizan diariamente este transporte, a los que se suman los viajeros de Media Distancia —donde solo circulará el 65% de los trenes habituales— y los de Alta Velocidad, que verán limitada la operativa al 73% de lo programado.
La primera jornada de huelga este lunes ya ha provocado la cancelación de quince trenes de alta velocidad en los ejes que conectan València con Madrid y Alicante. Según los datos recopilados entre los tres operadores, Renfe ha suprimido tres servicios AVE por sentido con la capital y otros dos por trayecto con Alicante; por su parte, Iryo mantiene como «no garantizados» dos servicios, mientras que Ouigo ha cancelado tres trayectos con origen o destino en la Comunitat, obligando a cientos de pasajeros a recurrir a las opciones de cambio o anulación de billetes sin coste habilitadas por las compañías.
El descontento del sector, que ha cristalizado en esta «tormenta perfecta» a inicios de 2026, nace de una sensación de inseguridad estructural tras el siniestro de Adamuz, que se cobró 46 vidas, y la reciente muerte de un maquinista en prácticas en Cataluña. Desde el sindicato SFF-CGT insisten en que la seguridad ferroviaria está «en entredicho» y exigen garantías inmediatas para trabajadores y usuarios, denunciando que la falta de mantenimiento y el déficit de personal están lastrando un servicio público que consideran ahora mismo incapaz de cumplir con los estándares mínimos de calidad.
Impacto masivo de usuarios
Los cálculos realizados sitúan la cifra de afectados potenciales cerca de las 400.000 personas diarias en la Comunitat, sumando los usuarios de los servicios estatales y los viajeros de Metrovalencia y TRAM que, aunque no forman parte directa de la huelga estatal, sufrirán las consecuencias de la saturación del transporte público general. Esta movilización es total, afectando no solo a los conductores, sino a todo el personal de mantenimiento, logística y atención a bordo de operadoras públicas y privadas, así como a las principales firmas de transporte de mercancías y servicios logísticos del sector.
Ante este escenario de parálisis, las estaciones valencianas se preparan para tres días de incertidumbre y posibles aglomeraciones en los andenes durante las franjas de mayor afluencia. La resolución del conflicto parece lejana, ya que los sindicatos vinculan cualquier acuerdo a un cambio profundo en el modelo ferroviario que priorice la seguridad sobre la explotación comercial, un pulso que mantendrá en vilo a los viajeros del arco mediterráneo y del corredor central al menos hasta la medianoche del próximo miércoles.



