La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha presentado este jueves el vigésimo paquete de sanciones contra el Kremlin con el objetivo de asfixiar los ingresos energéticos y financieros de Moscú porque, según ha advertido, «Rusia solo se sentará a la mesa con verdaderas intenciones si se le presiona». Ante la proximidad de los 1.500 días de invasión a Ucrania, la líder europea ha subrayado que los ataques deliberados contra infraestructuras civiles y sistemas de calefacción demuestran que no se trata de un Estado que busque la paz, sino de una nación que libra una guerra de desgaste contra inocentes. Por ello, Bruselas intensifica su labor con una batería de medidas que abarca la energía, el sistema bancario y el comercio, reafirmando que el compromiso con una Ucrania libre es «inquebrantable».
En el ámbito energético, la Comisión introduce una prohibición total de los servicios marítimos para el petróleo crudo ruso, una medida coordinada con el G7 para reducir drásticamente los ingresos del Kremlin. Además, el paquete incluye 43 nuevos buques en la denominada «flota paralela» —alcanzando ya un total de 640— y prohíbe el mantenimiento de buques metaneros y rompehielos, dificultando los proyectos de exportación de gas. «Nuestras sanciones funcionan», ha sentenciado Von der Leyen, recordando que los ingresos fiscales rusos por hidrocarburos cayeron un 24% en 2025, situándose en su nivel más bajo desde el inicio del conflicto.
La nueva ofensiva económica se dirige con especial fuerza hacia el sector financiero, que la presidenta ha calificado como el «punto débil» de la maquinaria de guerra rusa. El paquete incluye en la lista negra a otros 20 bancos regionales y activa medidas contra las criptomonedas y las plataformas que permiten eludir las restricciones actuales. Asimismo, la Unión Europea vigila de cerca a bancos de terceros países que facilitan el comercio ilegal de bienes sancionados, endureciendo el control sobre cualquier vía que permita a Rusia crear canales de pago alternativos para financiar su actividad económica.
Control de exportaciones críticas
En materia comercial, Bruselas impone nuevas prohibiciones a la exportación de bienes y servicios por valor de más de 360 millones de euros, afectando a productos que van desde el caucho y los tractores hasta servicios de ciberseguridad. Por primera vez, se activará una herramienta antielusión que prohíbe la venta de maquinaria de control numérico y radios a jurisdicciones con alto riesgo de reexportación a Rusia. Paralelamente, se restringen las importaciones de metales y minerales críticos no sujetos a sanciones previas, valoradas en más de 570 millones de euros, para mermar la capacidad industrial del país invasor.
El nuevo marco normativo también busca blindar a las empresas de la Unión Europea frente a las represalias del Kremlin. Von der Leyen ha propuesto salvaguardas legales más fuertes para proteger la propiedad intelectual y evitar «expropiaciones injustas» en territorio ruso derivadas de sentencias judiciales abusivas. Este escudo jurídico se suma al apoyo financiero directo a Kiev, tras la reciente adopción de un préstamo de 90.000 millones de euros por parte del Consejo, garantizando que Ucrania disponga de los medios necesarios para defenderse mientras el país se enfrenta a una inflación creciente y tipos de interés al 16%.
Para concluir, la presidenta ha trazado una hoja de ruta que va más allá de la defensa inmediata, trabajando junto a Estados Unidos en un plan de recuperación y crecimiento a largo plazo denominado Marco de Prosperidad. Von der Leyen ha instado a los Estados miembros a aprobar con prontitud este nuevo paquete de sanciones para enviar una señal de unidad ante el «sombrío cuarto aniversario» de la guerra. Según ha remarcado, la seguridad y el futuro libre de Ucrania no son solo una cuestión de solidaridad, sino la «base de nuestra Unión», un objetivo compartido que se fortalece «mes a mes y año tras año».



