El Baskonia tumba al Real Madrid y recupera su ADN campeón en una final que ya es leyenda del baloncesto nacional. Hace apenas una hora, el conjunto vitoriano ha levantado su séptima Copa del Rey tras imponerse por 89-100 en el Roig Arena de Valencia, rompiendo una sequía que duraba desde 2009. En un partido de idas y venidas constantes, el equipo de Paolo Galbiati ha sabido resistir hasta tres embestidas madridistas para acabar arrollando en un último cuarto estratosférico (17-33) que ha dejado sin respuesta al vigente campeón.
La victoria se ha fraguado en una actuación coral donde Luwawu-Cabarrot, con 28 puntos, ha mantenido al equipo en los peores momentos. Sin embargo, el gran protagonista ha sido Trent Forrest, nombrado MVP de la Copa tras rozar el triple-doble con 22 puntos, 11 asistencias y 9 rebotes. Junto a ellos, la potencia de Omoruyi en la pintura y la aparición final de Markus Howard han terminado por dinamitar un encuentro que el Real Madrid parecía tener controlado tras un parcial de 14-0 en el segundo cuarto que los situó diez arriba. En la imagen, Trent Forrest, mejor jugador del partido (MVP) de la final.

El duelo ha llegado a su punto de ebullición hace escasos minutos cuando, con empate a 85 en el marcador, el Baskonia ha subido el nivel defensivo de forma asombrosa. Dos tapones providenciales de Diakite, uno a Tavares y otro a Hezonja, han bloqueado el ataque de los de Scariolo y han permitido al conjunto vasco correr y anotar con facilidad. El Madrid, que ha contado con 15 puntos de Hezonja y otros 15 de un inspirado Andrés Feliz, ha terminado pagando el cansancio y la falta de acierto en el tiro libre en el tramo decisivo.
La entrega del trofeo por parte del rey Felipe VI ha coronado a un Baskonia que llegaba a Valencia lejos de los pronósticos y con problemas físicos. La dirección de Galbiati y la fe inquebrantable de Forrest han sido las claves de un título que devuelve el orgullo a Vitoria. El 89-100 definitivo no solo refleja la superioridad final de los azulgranas, sino que marca el inicio de una nueva era para un club que ha demostrado en el Roig Arena que su gen competitivo sigue intacto diecisiete años después.
Imágenes. Cuenta de X de la ACB.


