Habrá cientos de millones en los próximos cinco años para los aeropuertos de Alicante-Elche y Valencia con el objetivo de mejorar sus infraestructuras, pero la ansiada segunda pista para la terminal alicantina tendrá que esperar. Cabe recordar que el aeropuerto de Castellón está gestionado por una empresa de la Generalitat Valenciana (Aerocas). Aena, la empresa con participación estatal que gestiona la mayoría de aeropuertos de nuestro país ha previsto 1.270 millones para los dos aeropuertos. Se trata de una apuesta estratégica recogida en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el periodo 2027-2031.
Según la hoja de ruta del gestor aeroportuario, el aeródromo de Alicante-Elche Miguel Hernández recibirá 868,3 millones de euros para iniciar una ambiciosa ampliación integral que aumentará la superficie de su terminal en un 30%. Por su parte, el aeropuerto de Valencia contará con una partida de 402,1 millones de euros destinada al desarrollo de su área terminal y a la implantación de un nuevo control de seguridad dotado con tecnología de vanguardia.
La inversión en la infraestructura alicantina contempla la creación de un nuevo dique diseñado específicamente para atender el tráfico británico e internacional, reforzando su posición como puerta de entrada al turismo extranjero. En el caso de Valencia, el plan se centra en maximizar la eficiencia operativa para absorber el crecimiento de la demanda en los próximos años en la terminal de Manises. Estas actuaciones forman parte de un paquete de 12.888 millones de euros que Aena prevé invertir en toda su red nacional, priorizando las ciudades de gran afluencia turística para mantener la competitividad de los principales destinos mediterráneos.
A pesar del fuerte respaldo a la Comunitat Valenciana, los aeropuertos de Madrid y Barcelona seguirán acaparando casi la mitad de los fondos totales. El Adolfo Suárez Madrid-Barajas recibirá 4.477,4 millones de euros para la ampliación de la T4 y la T4S, así como para la creación de un nuevo procesador unificado para las terminales T1, T2 y T3. En el Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, la inversión prevista asciende a 1.765,2 millones de euros, de los cuales 1.020 millones se destinarán a actuaciones previas y medidas compensatorias medioambientales relacionadas con la Red Natura 2000.
Aeropuertos de sol y playa
El plan inversor de Aena también contempla actuaciones de calado en otros puntos del arco mediterráneo y los archipiélagos. Málaga-Costa del Sol recibirá 829,7 millones de euros para incrementar su superficie un 45%, mientras que Palma de Mallorca contará con 621,6 millones para la renovación de sus plataformas y pasarelas. En Canarias, las inversiones se repartirán entre Tenerife Sur (553,6 millones), Gran Canaria (336,3 millones) y Lanzarote (327,4 millones), centradas principalmente en la remodelación integral de edificios y la mejora de los controles de seguridad.
La sostenibilidad y la intermodalidad son otros dos pilares fundamentales de este DORA III, con planes para integrar la alta velocidad ferroviaria en Barajas y la instalación de plantas fotovoltaicas en gran parte de la red. En aeropuertos del norte como Bilbao, se invertirán 364,5 millones de euros para alargar el edificio terminal, mientras que Ibiza recibirá 229,7 millones para una nueva zona de embarque no Schengen. Estas propuestas ya han sido remitidas a la Dirección General de Aviación Civil y a la CNMC para su análisis técnico.
La aprobación definitiva de este ambicioso calendario inversor queda ahora supeditada al Consejo de Ministros, que deberá dar luz verde al documento antes de septiembre de 2026. Una vez superados los trámites administrativos, las obras comenzarán de forma escalonada a partir de 2027, asegurando que las infraestructuras españolas puedan gestionar el aumento de pasajeros previsto para la próxima década. Con este plan, Aena busca no solo ampliar capacidad, sino modernizar tecnológicamente todos sus centros para optimizar los flujos de viajeros y la seguridad en los controles de acceso.



