El asesor inmobiliario Edilson de Freitas ha realizado una cruda radiografía de la situación actual del mercado de la vivienda, marcado por la falta de oferta, la presión de la demanda y la inestabilidad normativa. En su diagnóstico, Freitas ha sido muy crítico con la gestión política, afirmando que «el sector del alquiler está siendo muy perjudicado por todos los movimientos que está haciendo el Gobierno, creando una sensación de inseguridad jurídica».
Para el experto, las constantes declaraciones institucionales generan un efecto adverso en un mercado que tradicionalmente aporta estabilidad. «El ladrillo ha sido un activo refugio para aquellas personas que tienen una economía estable, por lo que las personas ven con inseguridad todos los anuncios que se lanzan desde el gobierno generando un efecto contrario en el mercado», ha lamentado.
El principal cuello de botella que ahoga al mercado es la alarmante falta de obra nueva frente al crecimiento poblacional y económico. Freitas ha ilustrado este desequilibrio con cifras contundentes: «En el año 2025 se construyó una media de 2.000 viviendas y se necesita una media de casi 70.000 para cubrir toda la demanda, y mientras sigue creciendo la población, el empleo y la industria porque nuestras empresas están trayendo población».
A pesar de esta necesidad latente, los promotores frenan sus inversiones. Según el asesor, «ahora mismo hay muchos movimientos del suelo, puesto que hay mucho para construir», pero advierte que «no vemos empresas con el interés de adentrarse en un gran proyecto que pueden tardar dos o tres años las licencias y con todos los costes que hay alrededor».
Esta escasez crónica de oferta, combinada con la concentración de la demanda, dibuja un escenario claro para los precios. «Vamos hacia una tendencia alcista porque no se aumenta la oferta», ha vaticinado el experto. Al comparar la situación actual con la crisis de 2008, ha señalado que «hay zonas donde no se han superado los precios de anterior a ese año, otras si por la saturación».
En este contexto, el capital internacional juega un papel cada vez más determinante. Freitas ha detallado que «se está moviendo entre un 15 y un 20% la compra de inmuebles por parte de extranjeros que supone un refuerzo de ese tipo de vivienda de un mayor precio». El atractivo de nuestro territorio para este perfil radica en la «seguridad, empleo y calidad de vida», lo que provoca que «muchos compradores en mismas zonas que pueden aumentar los precios en esas zonas determinadas».
Lucha contra el intrusismo: «No puede entrar cualquiera al sector»
Por último, Edilson de Freitas ha lanzado una firme reivindicación interna para profesionalizar el sector y proteger a los clientes de malas praxis. «Hay una necesidad latente de regular el sector porque todos los profesionales queremos una evolución y unas mejoras notables, puesto que la parte que se lucra de una forma indebida está haciendo daño», ha denunciado. Para el asesor, «regulando la actividad inmobiliaria se obtienen mejores resultados».
En su crítica, ha apuntado directamente a los intermediarios informales. «Las agencias que no tienen sede física que no pueden dar una imagen de seguridad no aportan nada de confianza y por ello necesitamos una regulación clara de nuestro sector», ha afirmado tajante. A modo de conclusión, Freitas ha sentenciado que «no puede entrar cualquier persona al sector inmobiliario sin asumir los costes que los profesionales tenemos».



