Otro día de colapso, paciencia y empatía. Ayer fueron los taxistas y hoy ha sido el colectivo de los vehículos de transporte con conductor (VTC). Este sector advierte de la destrucción masiva de empleos ante el «temor» a una prohibición urbana por parte del Consell, una denuncia que ha protagonizado este jueves una multitudinaria marcha lenta por el centro de Valencia. Las principales patronales y sindicatos del sector, entre ellos SLT, Unauto y Feneval, han alertado de que el nuevo decreto de movilidad que prepara la Generalitat Valenciana podría abocar al cierre de cientos de empresas y a la desaparición de un servicio que consideran «imprescindible».
Según los convocantes, las restricciones que exige el sector del taxi no solo romperían el equilibrio del transporte, sino que dejarían en la calle a miles de trabajadores en toda la Comunitat Valenciana. En este sentido, esta misma tarde, y ante el panorama que se puede avecinar con las fallas y las mascletàs de por medio, con centenares de calles cortadas y miles de personas en la calles, el conseller de Infraestructuras, Vicente Martínez Mus, ha llamado a la calma y ha convocado a las dos partes a una mesa de diálogo.
La protesta ha colapsado el tráfico en las arterias vitales de la capital desde primera hora de la mañana, afectando especialmente a las entradas por la Pista de Silla y las Cortes Valencianas. Columnas de vehículos han confluido en la calle Guillem de Castro para iniciar un recorrido que ha bloqueado vías como Colón, Xàtiva y la Gran Vía Fernando el Católico, culminando en una sonora concentración ante la Conselleria de Transportes en la Ciudad Administrativa 9 d’Octubre. Esta movilización se produce apenas 24 horas después de la huelga de taxis, evidenciando un pulso cruzado donde ambos sectores utilizan el colapso circulatorio como medida de presión ante el Ejecutivo autonómico.
El punto de fricción reside en la demanda de los taxistas para aumentar el control y la regulación sobre las licencias VTC, algo que estos últimos califican de intento de expulsión del mercado. Durante la marcha, los conductores han defendido su derecho a trabajar y han exigido al conseller Martínez Mus que no ceda a las «exigencias excluyentes» del taxi, que el miércoles ya reclamó un retorno al equilibrio a favor del modelo tradicional. Con el corte de calles estratégicas como San Vicente Mártir, el sector VTC busca visibilizar su peso en la economía local y advertir de que no aceptarán una normativa que los margine del transporte urbano de viajeros.



