La escalada bélica en Oriente Medio ha provocado una onda de choque diplomática sin precedentes, fracturando la opinión de la comunidad internacional entre la condena a la intervención militar de Washington y Tel Aviv y el repudio a las represalias de Teherán. Mientras el Pentágono y las Fuerzas de Defensa de Israel consolidan su ofensiva aérea, los principales líderes mundiales intentan contener un incendio regional que amenaza con devorar el orden legal establecido tras la Segunda Guerra Mundial.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, ha elevado el tono de sus advertencias al calificar la situación como una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas. Guterres recordó que la prohibición de la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial de cualquier Estado es el pilar de la paz global, exigiendo un cese inmediato de las hostilidades. «No existe una alternativa viable a la solución pacífica; cualquier otra ruta nos conduce a un conflicto regional con consecuencias devastadoras para la población civil», sentenció el diplomático.
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado la convocatoria de un Colegio de Seguridad especial para este lunes con el fin de evaluar la respuesta de la Unión. Aunque Von der Leyen hizo un llamamiento a la máxima moderación para proteger a los civiles, centró gran parte de su discurso en la condena a los contraataques iraníes. Tras conversar con Mohamed Bin Zayed, líder de los Emiratos Árabes Unidos, la presidenta reafirmó el apoyo total de Europa a sus socios regionales frente a lo que calificó como «ataques injustificados» de Irán que violan la soberanía internacional.
París y Madrid ante el conflicto
El presidente francés, Emmanuel Macron, ha adoptado una postura de firmeza estratégica, asegurando que Francia desplegará los recursos necesarios para proteger a sus ciudadanos e intereses en la zona. Macron fue un paso más allá al declarar que el régimen iraní se ha «descalificado» ante la historia por las masacres cometidas contra su propio pueblo, instando a que «la voz sea devuelta al pueblo iraní» lo antes posible. No obstante, advirtió que Occidente debe permanecer unido en la estrategia de contención para evitar que la guerra se vuelva total. El propio Macron ha convocado una reunión del Consejo de Seguridad para analizar los ataques contra la República Islámica de Irán y sus represalias. La reunión comenzó a las 16:00 h. del sábado, hora local de Nueva York.
En España, la crisis ha generado una división nítida entre el Ejecutivo y la oposición. El presidente Pedro Sánchez ha rechazado la acción unilateral de EE. UU. e Israel por considerar que contribuye a un «orden internacional más incierto y hostil», aunque también marcó distancias con el régimen de los ayatolás y la Guardia Revolucionaria. Por su parte, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha criticado cualquier atisbo de «condescendencia» con Teherán, a quien acusa de perseguir la bomba nuclear y financiar el terrorismo, exigiendo al Gobierno la activación inmediata de planes de evacuación para los españoles en la región.
La preocupación por la seguridad nuclear sobrevuela todas las mesas de cancillería. La Unión Europea, que durante años promovió una solución negociada para los programas balísticos de Irán, ve ahora cómo décadas de esfuerzos diplomáticos saltan por los aires. Los líderes internacionales coinciden en que el régimen de no proliferación global está en su punto más crítico, mientras los ataques cruzados con misiles y drones sobre infraestructuras estratégicas en el Golfo Pérsico hacen que la vuelta a la mesa de negociaciones parezca, por ahora, una posibilidad remota.


