El economista Fernando Martínez ha ampliado su análisis sobre el conflicto geopolítico actual, proyectando un cambio de hegemonía mundial acelerado por la tensión bélica. Según su visión, el gran beneficiado a largo plazo no será quien dispara, sino quien construye. «Económicamente China va a ser el país fortalecido porque está desarrollando un potencial, invirtiendo, creando tecnología», ha asegurado, contrastando esta estrategia con la de Washington, ya que «EE.UU. se está devaluando con tantas acciones de guerra».
Martínez ha destacado el movimiento de fichas en Oriente Medio, donde las alianzas tradicionales se están rompiendo. El economista ha señalado el papel clave de Arabia Saudí, definiéndola como «una potencia en crecimiento que ha estado al lado de Irán».
Lo más revelador para el experto es la dependencia tecnológica del reino saudí, asegurando que «toda la tecnología implantada en el país árabe viene dada por transferencias de conocimiento desde China», lo que evidencia la pérdida de influencia occidental en la zona.
El análisis económico se torna crítico al abordar la logística energética. Martínez ha puesto cifras al desastre logístico: «Todos los días pasaban 20 millones de barriles de crudo por el estrecho de Ormuz».
El «colapso» de este paso marítimo no solo afecta al petróleo, sino también al gas. «La mayor planta de gas licuado está en Qatar y en esa zona hay muchos países productores de materias primas que van a dejar de poder operar», ha advertido. La consecuencia inmediata será testar la resistencia de los mercados, ya que «vamos a ver si esto tiene una afectación real al combustible teniendo un impacto directo en muchas economías».
Finalmente, Martínez ha deslizado que, tras este caos provocado, podría esconderse una táctica de supervivencia financiera norteamericana. Ante la debilidad de su moneda, el economista plantea la incógnita de si, «con este colapso, puede EE.UU. recuperar algo de posición económica tras la devaluación del dólar», utilizando el control del flujo energético como palanca de último recurso.


