El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha desmentido este miércoles de forma «tajante» que España vaya a cooperar militarmente con Estados Unidos en la ofensiva contra Irán, contradiciendo así las afirmaciones de la Casa Blanca. La portavoz estadounidense, Karoline Leavitt, había asegurado horas antes que el Gobierno español se había mostrado de acuerdo en colaborar «en las últimas horas», una declaración que el Ejecutivo de Pedro Sánchez ha calificado de carente de fundamento. Albares ha insistido, en una entrevista en la Cadena SER, en que la postura de España sobre los bombardeos en Oriente Próximo y la soberanía de las bases de Rota y Morón «no ha cambiado ni una coma», manteniendo el rechazo frontal al uso de estas instalaciones para la «Operación Furia Épica».
La aclaración de Exteriores llega en un clima de máxima tensión diplomática, después de que el presidente Donald Trump amenazara con un embargo comercial y con cortar todas las relaciones tras calificar a España de socio «terrible». El ministro ha asegurado no tener «la menor idea» de a qué se refería Leavitt con sus palabras y ha subrayado que España es un país soberano que toma sus propias decisiones de política exterior bajo el marco de las Naciones Unidas. Para el Ejecutivo español, cualquier operación militar fuera del convenio bilateral vigente es inaceptable, reafirmando el compromiso del gabinete de Sánchez con la posición del «no a la guerra» ante la escalada bélica liderada por Washington e Israel.
Desde La Moncloa se interpreta el mensaje de la Casa Blanca como una maniobra de presión en un momento en el que el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha acusado directamente a los españoles de «poner en riesgo la vida de los estadounidenses». A pesar de la gravedad de las amenazas de embargo, Albares ha manifestado no estar preocupado, recordando que cualquier intento de coacción contra España cuenta con la respuesta solidaria de toda la Unión Europea. La estrategia de Madrid pasa por desvincularse de una operación que considera hostil y por dejar claro que el uso compartido de las bases no otorga a EE. UU. carta blanca para intervenir en conflictos sin el consentimiento expreso del Estado español.
Malestar de Trump
El malestar en la Administración Trump también radica en la negativa de España a elevar su gasto militar al 5% del PIB, siendo el único país de la OTAN que se ha opuesto formalmente a esta exigencia. El mandatario republicano llegó a afirmar durante su reunión con el canciller alemán que EE. UU. podría utilizar las bases «si quisiera», pero que optaba por no hacerlo ante la hostilidad mostrada por el Gobierno de Sánchez, a quien criticó por su falta de liderazgo. Esta retórica agresiva ha sido recibida en España con una llamada a la calma y al respeto de la legalidad internacional, mientras se espera la comparecencia del presidente español para fijar una postura definitiva ante el desafío transatlántico.
En el plano económico, los analistas coinciden en que la amenaza de un embargo comercial unilateral es difícil de ejecutar sin chocar con las competencias de la Unión Europea, lo que protege a las exportaciones españolas de la «herramienta favorita» de Trump: los aranceles. No obstante, el tono empleado por Washington marca una ruptura sin precedentes en la relación bilateral, elevando el tono de las acusaciones tras el inicio de las hostilidades el pasado sábado. La negativa de España a ceder sus infraestructuras para los aviones de combate estadounidenses ha sido calificada por Bessent como una falta de cooperación «inaceptable», tensando aún más la cuerda de una alianza que atraviesa su momento más crítico.
La jornada de este miércoles deja así un escenario de desmentidos cruzados y guerra dialéctica entre ambas capitales, con la mirada puesta en las posibles represalias comerciales que Trump pueda ordenar a su equipo económico. Mientras la Casa Blanca intenta proyectar una imagen de unidad que incluya a Madrid en sus planes bélicos, el Gobierno de España se atrinchera en la diplomacia europea y en el cumplimiento estricto de los acuerdos de defensa. Con el conflicto en Irán cobrándose ya cientos de vidas, la firmeza de Albares busca blindar la posición española ante una crisis que ya no solo es militar, sino que amenaza con transformarse en un bloqueo comercial de consecuencias imprevisibles.
Imagen: Albares, en la rueda de prensa del Consejo de Ministros del 7 de enero de 2026. Pool Moncloa/José Manuel Álvarez. La Moncloa, Madrid.


