El pánico financiero que ha dominado los mercados en los últimos dos días ha dado paso este miércoles a un optimismo cauteloso tras conocerse posibles contactos secretos entre la inteligencia de Irán y la CIA de Estados Unidos. Esta noticia, adelantada por el New York Times, ha provocado un giro drástico en los activos globales, permitiendo que el Ibex 35 lidere las subidas en Europa con un ascenso del 2,49%, recuperando el nivel de los 17.487 puntos. El alivio llega de la mano de una tregua en los precios energéticos: el gas natural se ha hundido un 10% en el Viejo Continente, situándose por debajo de los 50 euros el megavatio/hora, mientras que el petróleo Brent ha relajado su avance perforando la barrera de los 82 dólares tras rozar peligrosamente los 85.
La euforia compradora se desató a raíz de la información que apunta a que agentes del Ministerio de Inteligencia de Irán habrían empleado canales secretos, a través de la agencia de espionaje de un tercer país, para contactar con la administración estadounidense tras el inicio de la ofensiva militar. Aunque los funcionarios en Washington se muestran escépticos sobre una «salida» inmediata al conflicto, la mera posibilidad de una vía de comunicación informal ha servido para que los inversores descuenten ahora la tesis de un enfrentamiento corto. Esta distensión ha permitido a Wall Street abrir en positivo, con el Nasdaq avanzando un 1,5%, mientras que el dólar ha cedido parte del terreno ganado frente al euro y la libra en sesiones anteriores.
En el mercado de materias primas, el cambio de sentimiento ha sido especialmente notorio después de que Qatar paralizara sus exportaciones tras ataques a sus infraestructuras, lo que llegó a disparar el gas un 50% horas antes. La respuesta de los mercados también se ha visto influida por el compromiso del secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, de asegurar y escoltar a los petroleros que atraviesan el Estrecho de Ormuz mediante seguros de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC). Esta intervención directa de Washington busca estabilizar uno de los corredores energéticos más críticos del mundo y calmar la volatilidad que ha castigado con dureza a las economías asiáticas y europeas, altamente vulnerables a cualquier alteración en el suministro del Golfo.
¿Nuevo arancel global del 15%?
Sin embargo, el optimismo se ha visto contenido por el frente comercial, ya que Bessent ha confirmado que la administración de Donald Trump está cerca de aplicar un nuevo arancel global del 15%. Este anuncio llega después de que el mandatario ya firmara una orden para un gravamen del 10%, lo que añade una nueva capa de incertidumbre sobre el crecimiento económico mundial a medio plazo. Pese a ello, el apetito por el riesgo parece haber retornado tímidamente, como refleja el repunte del bitcoin hasta los 71.000 dólares y la moderación en la venta masiva de bonos del Tesoro, cuyo rendimiento a 10 años se ha estabilizado ligeramente por encima del 4% tras jornadas de gran tensión.
La jornada también ha estado marcada por el contraste entre la inmunidad energética de Estados Unidos, calificado por expertos de Barclays como una «gigantesca superpotencia», y la fragilidad de potencias como China, Japón o Corea del Sur, que dependen críticamente del flujo de Oriente Medio. De hecho, el índice de referencia asiático sufrió al inicio del día su mayor caída en casi un año, lastrado por una venta récord de acciones surcoreanas antes de que se conociera la posible vía de diálogo. En Europa, aunque la dependencia no es tan directa, la sensibilidad a los precios del gas sigue siendo el principal foco de preocupación para los analistas, que vigilan cada movimiento en la cotización de los futuros ante el impacto en la inflación.
A medida que se asienta el polvo de las primeras hostilidades, la atención de los operadores seguirá dividida entre la evolución de los contactos diplomáticos y la efectividad de las medidas de escolta en Ormuz. Aunque el embajador de Irán ante la ONU ha descartado oficialmente las negociaciones y Trump ha afirmado que es «demasiado tarde» para el diálogo, los gráficos sugieren que el mercado prefiere creer en la diplomacia de pasillo. Con la vista puesta en la volatilidad de los próximos días, la estabilidad de los mercados mundiales pende ahora de un hilo tan fino como el éxito de estas conversaciones secretas para evitar que el conflicto se convierta en una guerra de desgaste con consecuencias impredecibles para la economía global.



