El director de desarrollo de negocio del Levante UD, Miguel Miró, ha desvelado la estrategia comercial que está permitiendo a la entidad granota diversificar sus ingresos y fortalecer su arraigo en el tejido empresarial valenciano. Miró ha explicado que el objetivo es desestacionalizar la actividad del club: «Tratamos de hacer fuera de los días de partido eventos teniendo nuestro estadio como centro de negocios».
Según el directivo, aunque «el día de partido tiene una operatividad muy grande por detrás», la entidad intenta «centrar nuestros eventos de empresa en los partidos intersemanales» para maximizar el retorno de las compañías asociadas.
Miró ha revelado una tendencia clave en la captación de capital: el ‘Club de Empresas’ actúa como puerta de entrada para patrocinios mayores. «Hay determinado perfil de empresa, que entra al fútbol vía del club de empresas y luego viendo el impacto que tiene el fútbol de una forma bien cercana luego acceden como patrocinadores», ha asegurado.
Esta conversión se logra gracias a las dinámicas generadas. «Los socios fundadores del club de empresas son los patrocinadores y en ese primer momento, ellos detectaron que había una vía de comunicación para ampliar sus servicios gracias a esa iniciativa», ha explicado.
Para gestionar este ecosistema, el Levante UD apostó por el talento de la ‘terreta’. «Al llegar al club, una de las primeras iniciativas que pusimos era poner en marcha el club de empresas y necesitábamos una herramienta para poder articularla», ha recordado Miró, destacando que eligieron a Feending por ser «una empresa valenciana que cubría todas nuestras necesidades».
Tras un año y medio de colaboración, el balance es muy positivo, logrando «un networking real» y «dinámicas positivas entre empresarios y fútbol».
Finalmente, Miró ha puesto en valor la identidad propia del Levante frente a otros gigantes del fútbol. «El ser un club con capital local nos permite tener una mayor cercanía con nuestras empresas que se agradece con esa implementación del territorio», ha concluido, defendiendo un modelo donde conviven «la formalidad, pero al mismo tiempo la idea de que sea real».


