El analista Bartolomé Nofuentes ha puesto sobre la mesa la urgencia de repensar el modelo territorial de València y su área de influencia, apostando por una gobernanza conjunta que trascienda las fronteras municipales y afronte los retos estructurales de la comarca. Según Nofuentes, «hay que crear el espacio de coordinación que cumpla con las características del Consell Metropolità porque todos somos conscientes de los problemas que tienen muchos municipios».
Para que este ente sea verdaderamente efectivo, el analista advierte que no solo debe ser un foro político, sino que «debería haber una representación de administraciones, pero también de los ciudadanos que son los que necesitan soluciones». Esta integración es vital porque, actualmente, «hay muchas posiciones del área metropolitana donde confluyen ciudadanía de la gran ciudad y de los pueblos metropolitanos porque la situación laboral así lo conduce». Por este motivo, hace hincapié en que «necesitamos espacios y servicios compartidos para dar respuestas a todas las necesidades».
Nofuentes también ha reflexionado sobre el problema habitacional y la saturación de la capital, exigiendo un profundo cambio de mentalidad en la sociedad. «Tenemos un ideario cultural de que la vivienda cuanto más céntrico esté de la gran ciudad es con el dinero que se tenga y según la posibilidad económica se aleja uno de ese centro según los recursos», ha lamentado.
Para el analista, perpetuar esta visión es un error estratégico: «Hay que cambiar esa concepción para no provocar concentraciones tanto de población como de servicios».
Finalmente, abordando el colosal reto de la reconstrucción tras las recientes catástrofes, Nofuentes ha valorado el esfuerzo económico inicial, pero advierte de serias carencias operativas. «Creo que las administraciones han incluido unas cifras importantes para la reconstrucción, aunque necesitamos equipos humanos donde se vea si es necesario aportar más presupuesto y más técnicos», ha señalado. En este sentido, ha fijado como la gran prioridad actual «centrarse en la reconstrucción y en una replanificación del territorio».
El principal obstáculo para que los consistorios puedan liderar esta replanificación es el crónico déficit de plantillas municipales. «Una de las partes que te impide la parcialidad de intervenciones de los ayuntamientos es la falta de personal», ha denunciado de forma contundente. Nofuentes apunta directamente a la rigidez normativa como culpable, criticando que en la administración local «no existen tasas de reposición coherentes, pero además la contratación está muy encorsetada».



