El director de mercados de Euroarilines, Guillermo López-Lázaro, ha reflexionado sobre cómo el actual y convulso tablero geopolítico está redibujando los flujos turísticos a nivel global. Según el directivo, la inestabilidad en diversas regiones clave está provocando un trasvase de viajeros que beneficiará directamente al Viejo Continente. «Europa tendrá más turistas porque en Oriente medio los mercados están cayendo drásticamente ya que hay muchos países con una incertidumbre tremenda», ha asegurado, aunque ha querido dejar claro un matiz empresarial y ético: «Para crecer no necesitamos un conflicto de este tipo».
López-Lázaro ha recordado una máxima ineludible del sector: «El turismo es extremadamente sensible a la geopolítica y los destinos se resienten ante cualquier inseguridad». Por ello, vaticina un claro efecto rebote hacia nuestro territorio. «Vamos a ver como ese flujo de turistas que va a seguir moviéndose nos elegirá por destino como seguridad», ha augurado.
Estas conclusiones se apoyan en el pulso reciente tomado en una de las grandes citas mundiales del sector, la ITB de Berlín. Allí, el directivo de Euroairlines constató que, si bien «hemos visto muchos proyectos y muchas ganas», el mercado funciona a dos velocidades.
Según su análisis, «son días difíciles para muchas compañías donde las ventas han caído drásticamente en puntos concretos como Venezuela, México u Oriente Medio y todo tiene que ver con la seguridad».
En contraste con esas dificultades en otras latitudes, la compañía atraviesa un momento dulce de expansión nacional. «Estamos contentos porque hemos podido comercializar con Iryo lo cual estamos muy felices», ha revelado López-Lázaro, adelantando además que «en las próximas semanas podremos avanzar en acuerdos muy interesantes para nosotros».
Finalmente, aterrizando este concepto global de la seguridad en el ámbito estrictamente local, el directivo se ha pronunciado sobre las medidas de control de aforos instauradas durante las Fallas de València.
Aportando una visión preventiva, López-Lázaro ha respaldado las decisiones de las autoridades locales: «Las fiestas en Valencia son sinónimo de aglomeraciones y la realidad es que pese a ser un destino muy seguro, tener medidas adicionales puede permitir tener un mayor control sobre la situación».



