La batalla por la supervivencia de los poblados marítimos valencianos tiene en Nules uno de sus frentes más activos y beligerantes. David García, alcalde de la localidad y presidente de Unión Municipalista, ha elevado el tono contra la administración central, denunciando el abandono sistemático que sufren los municipios frente a unas normativas estatales obsoletas y paralizantes.
Para el primer edil, el origen del problema costero está claro: «Es una ley injusta de los años 80 y ninguno de los partidos que han gobernado en Madrid han hecho nada al respecto». Ante esta parálisis estatal, los ayuntamientos se encuentran maniatados por la falta de competencias, pero García asegura que desde el ámbito local están dispuestos a agotar todas las vías para proteger su patrimonio.
El pulso de Nules al Estado no es solo discursivo, sino judicial, y ya está dando sus frutos. «En Nules no se va a tirar ni una sola vivienda de la playa y hemos intervenido ganando pleitos con el Gobierno central», ha advertido con rotundidad. «Como ayuntamiento hemos puesto todo a nivel judicial», añade.
Sobre la reciente normativa impulsada por el Consell para blindar el litoral, el alcalde reconoce su valor, pero advierte de su alcance real ante el monopolio estatal: «La ley valenciana de costas es muy buena, pero es insuficiente porque a nivel nacional es una situación que encorseta, ya que no hay competencias porque no se cambian las cosas en Madrid».
La desprotección que denuncia García no se limita a la primera línea de costa, sino que se extiende a la gestión hidrológica de los barrancos, un problema crítico para la seguridad ciudadana. El alcalde ha recordado con crudeza la «inundación muy fuerte en 2004» que sufrió su municipio y que obligó a realizar una actuación en el barranco de Torrent, el cual sigue amenazando a los poblados marítimos.
Su diagnóstico sobre lo ocurrido desde entonces es demoledor para los grandes partidos: «Desde esta fecha, ninguno de los Gobiernos nacionales, sea del color que fuera, no han hecho nada para solventar los problemas y trabajar en prevención». Esta dejación de funciones le ha llevado a lanzar una dura reflexión sobre el sistema político y electoral español: «En este país, gobernar de forma incompetente es sinónimo de que vuelven a ganar porque la gente les vota».
Frente a este hartazgo hacia las dinámicas de los partidos tradicionales, David García abandera el crecimiento de Unión Municipalista. El proyecto, que ya cuenta con «agrupación local constituida en la ciudad de Valencia» y sigue expandiéndose por múltiples municipios, busca irrumpir con fuerza en el panorama autonómico.
Para lograrlo, están desafiando las actuales barreras electorales. «Hemos presentado 11.000 firmas en las Cortes para rebajar el listón electoral y veremos cómo avanza, pero en todas las cuestiones estamos teniendo ese respaldo para seguir», ha anunciado el presidente de la formación.
La hoja de ruta de Unión Municipalista pasa por desterrar la crispación y recuperar el consenso como herramienta básica de gestión. En un claro mensaje a los actuales dirigentes de las grandes formaciones, García ha sentenciado: «Quien no sea capaz de dialogar y de llegar a acuerdos con los otros, que no se dedique a la política». Para el líder municipalista, la irrupción de nuevas opciones es una respuesta directa a la demanda ciudadana: «Cuando hay voluntad se puede, y si hay votantes que deciden que aparezcan nuevas formas políticas, estamos obligados a trabajar por todos».



