La Diputació de València ha ejercido de anfitriona de la XXII Asamblea de la Asociación de Consorcios y Servicios de Bomberos de España (CONBÉ), un encuentro que ha reunido a 50 representantes de 27 entidades para debatir sobre el futuro del sector, con la coordinación durante la catástrofe de la dana de 2024 como eje central.
Tanto el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, como el presidente de CONBÉ, Manuel Marmolejo, y el presidente del Consorcio Provincial de Bomberos de València, Avelino Mascarell, coincidieron en destacar la «coordinación ejemplar» de los equipos de bomberos llegados de toda España para asistir a las localidades valencianas afectadas.
El presidente Mompó quiso «agradecer la respuesta» de los consorcios que «no dudaron en unir esfuerzos con el de Valencia para ayudar, con toda su profesionalidad pero también con mucha humanidad, en el rescate, la asistencia y la limpieza de los pueblos valencianos». Mompó subrayó que este gesto demostró que «cuando un pueblo sufre, no sufre solo».
La gestión de la dana, que azotó la Comunitat Valenciana el 29 de octubre de 2024, fue señalada por Marmolejo (también presidente del Consorcio de Málaga) como un modelo de referencia. El Consorcio de Bomberos de València, bajo la coordinación de CONBÉ, ejerció un «papel fundamental y ejemplar» en la dirección de los trabajos, que contaron con la movilización de recursos humanos y materiales de más de 25 provincias españolas.
Marmolejo apuntó que este escenario, «extremadamente complejo y sin precedentes», ha puesto en evidencia la buena gestión de los servicios de bomberos, convirtiéndose en un «modelo de trabajo que se ha convertido en referente» en foros nacionales e internacionales.
Por su parte, Avelino Mascarell destacó el «papel vertebrador de Conbé», esencial para promover la mejora continua de un servicio que agrupa a cerca de una treintena de entidades, cada una con particularidades territoriales.
Reto de la feminización
La agenda de la XXII Asamblea se centró en la modernización estratégica del sector. Entre los puntos más destacados, Mompó mencionó la necesidad de avanzar en un estudio SIG para una planificación «más justa y más eficiente», la digitalización de la formación y el impulso de la presencia de España en la Federación Europea de servicios de bomberos.
La igualdad de oportunidades ocupó un lugar central en las mesas de trabajo. El gerente de CONBÉ, José Antonio Ramírez, presentó un avance de la investigación que realizan junto a la Universidad de León sobre el estado físico del personal y las pruebas selectivas. El estudio ha detectado un «sesgo de género a la hora de establecer los baremos mínimos» en ciertas pruebas, lo que se traduce en un porcentaje mínimo de mujeres en los servicios. La asociación ha tomado esto como base para trabajar en la «feminización de los servicios» y la creación de un entorno sin barreras discriminatorias. Como apoyo a este objetivo, se ha anunciado la reciente digitalización de los manuales de formación específicos de bomberos, que ya son accesibles de forma online y gratuita.
Rescates del 29-O
El encuentro acogió ponencias de alto impacto con testimonios directos de la catástrofe. Pedro Aldana, médico de helicóptero de rescate, y Vicent Alapont, bombero del GERA, expusieron la dramática evolución de la situación durante el día de la dana.
Ambos destacaron que nunca antes habían vivido una emergencia similar, dada la cantidad de cuencas y poblaciones afectadas. El nivel de avisos al 112 fue tan alto que «ni todos los servicios de atención telefónica de emergencias de Europa juntos hubiesen podido atender». Relataron cómo los rescates del 29 de octubre fueron «extremadamente complejos, a vida o muerte», y cómo fue la llegada de las ayudas externas en los días posteriores la que alivió la situación.
La mesa redonda de cierre, que analizó la experiencia de las ayudas mutuas durante la dana, concluyó con un consenso unánime entre los expertos: «todos los protocolos de actuación establecidos hasta el momento no servían ni eran suficientes». Esto obligó a una constante improvisación y la búsqueda de nuevos procedimientos para la gestión coordinada de emergencias, con el objetivo prioritario de mejorar la capacidad de anticipación en futuros eventos catastróficos.



