El futuro político de Venezuela ha entrado en una fase de máxima volatilidad tras la designación de Delcy Rodríguez como presidenta interina, una decisión tomada por el Tribunal Supremo tras la captura de Nicolás Maduro. La figura de Rodríguez, conocida en España por la polémica de su aterrizaje en Barajas en 2020 pese a las sanciones de la Unión Europea, asume ahora el mando bajo una vigilancia internacional asfixiante. Su historial de sanciones por violaciones de derechos humanos y represión a la oposición democrática la sitúa en una posición de extrema fragilidad ante la comunidad global.
La presión sobre la nueva mandataria no se ha hecho esperar desde el Despacho Oval. En una reciente entrevista con The Atlantic Magazine, el presidente Donald Trump ha lanzado una advertencia directa a Rodríguez, asegurando que si no toma el camino «correcto», pagará un precio «probablemente más alto que Maduro». Estas declaraciones, cargadas de una retórica agresiva, coinciden con la negativa del secretario de Estado, Marco Rubio, a permitir que la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, lidere la transición, argumentando que no posee el respeto necesario para el cargo.
Mientras la política interna se reorganiza, el balance humano de la «Operación Resolución Absoluta» comienza a ver la luz entre acusaciones de criminalidad. El ministro de Defensa, Vladímir Padrino, ha denunciado el asesinato a «sangre fría» de soldados y civiles durante la incursión estadounidense. Aunque el gobierno venezolano no ha ofrecido cifras oficiales, informes de The New York Times ya elevan a 80 el número de fallecidos. Esta unilateralidad militar ha provocado un rechazo diplomático en bloque de países como España, Brasil, México y Colombia, quienes han firmado un comunicado conjunto contra la intervención.
Maduro y Cilia Flores, este lunes, ante la justicia
El destino judicial de la cúpula anterior ya tiene fecha y lugar. Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores, deberán presentarse mañana lunes a las 18:00 (hora peninsular española) ante el juez federal Alvin K. Hellerstein en un tribunal de Manhattan. Ambos se encuentran actualmente recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, una prisión de alta seguridad donde esperan el inicio de un proceso que incluye cargos por narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína y posesión de armamento de guerra.
La postura de Trump sobre esta intervención sugiere que el cambio de régimen en Venezuela es solo el principio de una estrategia de seguridad más amplia. En sus propias palabras, el país es actualmente un «estado fallido» cuya reconstrucción es necesaria para frenar lo que considera un desastre absoluto. No obstante, sus declaraciones han generado una nueva alarma internacional al sugerir que otras regiones, mencionando explícitamente a Groenlandia como un objetivo estratégico para la defensa de EE. UU., podrían estar en su radar operativo tras el éxito de la misión en Caracas.



