El aeropuerto de Valencia ha visto hoy truncada su operativa habitual con el norte de Europa, sumándose a la parálisis aérea que sufren los grandes nodos de conexión del continente. Un total de nueve enlaces directos desde Manises han tenido que ser cancelados este miércoles debido a las condiciones extremas de nieve y viento que bloquean las pistas de destinos clave como Ámsterdam, Eindhoven y París. Las interrupciones, que comenzaron anoche con la suspensión de un vuelo de KLM procedente de la capital neerlandesa, se han sucedido en cascada durante toda la jornada, dejando a cientos de pasajeros en tierra a la espera de una mejora en las previsiones meteorológicas, que ya han obligado a cancelar también las primeras salidas programadas para este jueves.
La situación en las terminales valencianas es el reflejo de una crisis logística de dimensiones europeas, donde la falta de suministros críticos para el deshielo está agravando los efectos del temporal. En aeródromos como Schiphol, en Ámsterdam, el principal operador se ha quedado sin existencias suficientes de líquido anticongelante, una carencia que ha forzado la anulación de más de 2.000 vuelos en lo que va de semana. A pesar del despliegue de brigadas especiales que consumen cerca de 85.000 litros diarios de este producto para despejar los fuselajes, el volumen de nieve acumulada ha hecho inviable mantener la programación, afectando de manera directa a los vuelos que debían aterrizar en Valencia a primera hora de esta mañana.
Las autoridades de navegación aérea han pedido a los viajeros valencianos que eviten desplazarse al aeropuerto de Manises si sus vuelos aparecen como cancelados en los paneles informativos, ya que la congestión en las oficinas de atención al cliente es máxima. La tormenta invernal no solo está golpeando a los Países Bajos, sino que los aeropuertos parisinos de Orly y Charles de Gaulle, junto con el de Bruselas, han reportado retrasos masivos y cancelaciones preventivas ante la llegada de un nuevo frente frío. Esta saturación del espacio aéreo europeo ha fragmentado las opciones de reubicación de los pasajeros, muchos de los cuales deberán esperar varios días para encontrar plazas libres en trayectos alternativos.
Anticongelante
En el centro del conflicto logístico se encuentra la gestión de la seguridad en pista, donde los equipos de mantenimiento trabajan a contrarreloj para evitar la formación de placas de hielo negro. Solo en Ámsterdam, más de cien empleados integran el equipo de descongelación que hoy espera recibir un refuerzo de 100.000 litros de líquido anticongelante para intentar reanudar los despegues seguros mañana jueves. Mientras tanto, en Francia, la reducción forzosa del 15% en la operatividad de sus principales aeródromos ha terminado por desbaratar las conexiones con el litoral mediterráneo, sumando presión a una red de transporte que ya se encontraba al límite por la alta demanda de principios de año.
Este miércoles negro para la aviación en la Comunitat Valenciana cierra con la incertidumbre de cuándo se recuperará la normalidad en el espacio aéreo europeo. Con el temporal todavía azotando el norte de Francia y el Benelux, las compañías aéreas recomiendan encarecidamente la gestión de reembolsos o cambios a través de sus aplicaciones móviles para evitar aglomeraciones en las instalaciones físicas. Lo que comenzó como una alerta por nieve en los Alpes ha terminado por desconectar a Valencia de sus principales mercados europeos, en un recordatorio de la vulnerabilidad de la aviación ante los fenómenos meteorológicos extremos del invierno de 2026.
Imagen: Aeropuerto de Schiphol, Ámsterdam. Cortesía.



