El ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Andrés Romera ha defendido la continuidad de las centrales nucleares en España, en un contexto europeo que, según afirma, avanza hacia un modelo energético en el que la nuclear vuelve a ganar protagonismo como fuente estable y estratégica.
“Tal como está Europa, donde el mix energético va a apostar por la energía nuclear debido al gran adelanto tecnológico que permite prolongar la vida útil de las centrales, España no debería cerrar ninguna central nuclear”, señaló Romera, quien subrayó que el debate energético debe abordarse desde criterios de seguridad y autosuficiencia.
En este sentido, explicó que Europa está promoviendo modelos de generación más descentralizados para garantizar la estabilidad del sistema. “Las energías equilibrantes deberían estar más dispersas por el territorio. En Francia han apostado por minicentrales nucleares de un tercio de giga que acercan estabilidad energética a los puntos donde se necesita, y eso es lo que se está subvencionando desde Europa”, apuntó.
Romera criticó la posición mantenida en el pasado por el Gobierno español respecto a la energía nuclear y la comparó con la actual estrategia europea. “Teresa Ribera era una firme defensora del cierre de las nucleares en España y ahora, desde la UE, se están concediendo ayudas a terceros países para crear nuevos puntos nucleares. Cada vez que se cierra una central en nuestro país se pierde potencia y seguridad, porque todavía no sabemos almacenar de forma eficiente la energía renovable”, afirmó.
El ingeniero consideró que este modelo debe incorporarse en España para avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética. “No podemos ir en contra del futuro”, advirtió, al tiempo que reclamó claridad en la política energética nacional. “El MITECO forma parte del Gobierno como ente superior y debe tener claras sus ideas. El Consejo de Seguridad Nuclear está estudiando la viabilidad de las centrales de Almaraz y, si el informe es favorable, se paralizará el expediente de cierre. Eso lo sabremos en julio”, explicó.
Romera alertó además del impacto económico que tendría el cierre de centrales como Cofrentes. “Si se cierra Cofrentes no se puede garantizar el suministro energético para las empresas que ya están en el territorio ni para las que puedan venir. De esa estabilidad dependen alrededor de 450 millones de euros en inversiones”, señaló.
En el caso de la Comunitat Valenciana, destacó el peso estratégico de esta instalación. “Más del 50% de la energía que se consume en la Comunitat Valenciana procede de la central de Cofrentes, además de todo el empleo directo e indirecto que depende de su correcto funcionamiento”, indicó.
Por último, Romera defendió un enfoque realista en la transición energética. “Hay que diversificar las fuentes y apostar por energías más limpias, pero la nuclear aporta estabilidad al sistema. En Europa ya se considera una energía verde porque, más allá de los residuos peligrosos, ocurre lo mismo con otros sectores como el vehículo eléctrico y sus baterías. Debemos ser coherentes y apostar por una buena gestión de los residuos”, concluyó.



