La cúpula financiera global ha cerrado filas en torno a la Reserva Federal mediante una declaración conjunta donde advierten que la independencia de los bancos centrales es fundamental para la estabilidad de precios, financiera y económica, en beneficio de los ciudadanos a quienes sirven. Este respaldo unánime, encabezado por figuras de la talla de la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, y Pablo Hernández de Cos, director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), surge como respuesta inmediata a las investigaciones que pesan sobre Jerome Powell, actual presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, cuyo liderazgo ha sido defendido por sus homólogos internacionales como un ejercicio de integridad absoluta centrado en el interés público.
El comunicado, que reúne a gobernadores de bancos emisores desde Inglaterra hasta Brasil y Corea del Sur, enfatiza que la autonomía institucional debe prevalecer bajo el estricto respeto al Estado de derecho y la rendición de cuentas ante las presiones de Donald Trump. Los firmantes insisten en que preservar la capacidad de decisión de la Fed es una garantía contra la inestabilidad, calificando a Powell como un colega respetado y muy estimado por toda la comunidad financiera internacional, cuya trayectoria ha estado marcada por un compromiso inquebrantable con su mandato.
Este movimiento de apoyo exterior coincide con una dura reacción interna en Estados Unidos, donde antiguos presidentes de la Reserva Federal como Alan Greenspan, Ben Bernanke y Janet Yellen han denunciado lo que consideran un intento inaudito de utilizar la Fiscalía para erosionar la neutralidad económica. En una misiva firmada por trece personalidades de la economía, se alerta de que este tipo de presiones judiciales evoca las prácticas de mercados emergentes con instituciones débiles, lo que podría derivar en consecuencias nefastas para el control de la inflación y la salud general del sistema productivo estadounidense.
La tensión política ha escalado también al ámbito legislativo, donde diversos senadores han anunciado su intención de bloquear cualquier nuevo nombramiento dentro del organismo hasta que se garantice el fin de lo que perciben como una persecución injustificada. La defensa de la Fed se ha convertido así en una causa transversal que une a exsecretarios del Tesoro de distintos signos políticos y a expertos académicos, quienes coinciden en que la percepción pública de la independencia del banco central es el pilar sobre el cual se asienta la confianza de los mercados globales.


