Venezuela, Groenlandia e Irán vienen ocupando los principales titulares de la política internacional. La estrategia expansionista agresiva de Estados Unidos había, presuntamente, arrinconado la otra política que lleva a cabo desde abril del año pasado: los aranceles. Y en esas estamos. Aranceles del 25% a ciertos chips informáticos. El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, ha firmado este miércoles una Proclamación histórica invocando la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, con el objetivo de abordar las crecientes preocupaciones sobre la seguridad económica y nacional derivadas de las importaciones de semiconductores. Esta medida, anunciada formalmente por la Casa Blanca este 14 de enero de 2026, ordena al Secretario de Comercio y al Representante Comercial de los Estados Unidos iniciar o continuar negociaciones conjuntas con socios internacionales para neutralizar la amenaza de menoscabo a la seguridad del país. La acción presidencial responde a la necesidad urgente de reducir la dependencia de fuentes extranjeras en un sector que es considerado el corazón de la fortaleza industrial y militar de la nación, estableciendo un nuevo marco de protección para la tecnología punta estadounidense.
Como parte central de esta ofensiva comercial, el presidente Trump ha impuesto un arancel del 25% a ciertos chips informáticos de alta gama, citando específicamente modelos críticos para la inteligencia artificial y el procesamiento de datos como el NVIDIA H200 y el AMD MI325X. No obstante, el decreto establece una exención estratégica: los gravámenes no se aplicarán a aquellos componentes importados que tengan como fin directo el apoyo al desarrollo de la cadena de suministro tecnológica de los Estados Unidos o el fortalecimiento de la capacidad de fabricación nacional de derivados de semiconductores. Esta distinción busca asegurar que, mientras se castiga la dependencia externa pasiva, se incentive activamente la infraestructura técnica dentro de las fronteras norteamericanas, permitiendo a las empresas locales rearmar sus capacidades productivas sin asfixiar la innovación inmediata.
Seguridad nacional y tecnológica es el concepto que define esta nueva fase de la política comercial de la Administración. La Proclamación se sustenta en una investigación exhaustiva del Departamento de Comercio bajo la Sección 232, la cual determinó que las cantidades actuales de importaciones de semiconductores y equipos de fabricación asociados, como las herramientas avanzadas de litografía y grabado, constituyen una amenaza real para la estabilidad del país. El informe destaca que la capacidad de producción interna es actualmente insuficiente para satisfacer la demanda nacional, lo que obliga a Estados Unidos a depender de cadenas de suministro extranjeras que podrían verse interrumpidas en momentos de crisis. El presidente reconoce que restaurar esta capacidad no es solo una cuestión de mercado, sino un pilar fundamental para el mantenimiento de la supremacía militar y la resiliencia industrial.
Posible ampliación a semiconductores
La Administración ha advertido que esta medida es solo el comienzo de una reestructuración más profunda del sector tecnológico. En un futuro cercano, el presidente Trump podría ampliar estos aranceles a una gama más extensa de semiconductores y sus productos derivados, acompañándolos de un ambicioso programa de compensación arancelaria. Este mecanismo financiero tiene como objetivo directo proporcionar incentivos económicos a las empresas que decidan trasladar o ampliar sus plantas de fabricación en suelo estadounidense, alineándose con las promesas previas de reindustrialización. El objetivo final es crear un ecosistema autosuficiente que minimice los riesgos ante cualquier tensión geopolítica que pueda poner a prueba la logística global de los microchips.
Esta acción se suma a un historial ya consolidado de políticas bajo el lema «Estados Unidos Primero», con el que la Administración Trump ha buscado proteger industrias consideradas críticas desde su primer día de regreso al cargo. El uso de la Sección 232 no es nuevo en su estrategia, habiendo sido aplicada anteriormente para fortalecer sectores como el acero, el aluminio, el cobre, los automóviles y la madera. La Proclamación se percibe como una evolución lógica de estos esfuerzos, adaptada ahora a la era de la inteligencia artificial y los componentes avanzados, asegurando que las herramientas más poderosas del siglo XXI se produzcan y controlen bajo estándares de seguridad nacionales.
A lo largo de este primer año de su nuevo mandato, el presidente ha promovido acuerdos comerciales internacionales destinados a defender la producción nacional mientras se busca ampliar el acceso a mercados estratégicos con socios seleccionados. Al posicionar a los semiconductores en el centro de su agenda de seguridad, Trump reafirma que la independencia tecnológica es la nueva frontera de la soberanía económica. La medida enviada hoy al Congreso y a los socios comerciales subraya que la Casa Blanca no permitirá que la infraestructura crítica del país dependa de la voluntad de terceros países, marcando un punto de inflexión en la relación de Washington con la industria tecnológica global.



