La culminación de las negociaciones entre la Unión Europea y el Mercosur (Mercado Común del Sur) no solo representa un hito arancelario, sino la consolidación de un marco normativo que sitúa la sostenibilidad y la seguridad en el centro de la relación transatlántica. Tras los acuerdos alcanzados el 6 de diciembre de 2024, el tratado ha evolucionado para incluir compromisos vinculantes en la lucha contra el cambio climático, elevando el Acuerdo de París a la categoría de elemento esencial. Esta «nueva generación» de acuerdos comerciales busca garantizar que la apertura de mercados no comprometa los estándares ambientales ni los derechos laborales, estableciendo mecanismos de control para detener la deforestación y proteger la biodiversidad en ecosistemas críticos. Además, el pacto refuerza la autonomía estratégica de Europa al asegurar el acceso a materias primas esenciales para la transición digital, todo bajo un estricto cumplimiento de las normas de seguridad alimentaria que rigen en la Unión.
La protección del consumidor europeo se mantiene como una línea roja innegociable dentro del texto final. El acuerdo reafirma el «principio de precaución», lo que permite a las autoridades de la UE adoptar medidas para proteger la salud humana, animal o vegetal incluso ante dudas científicas, garantizando que ningún producto importado rebaje los niveles de exigencia actuales. Asimismo, se introducen herramientas para combatir la resistencia a los antimicrobianos y mejorar el bienestar animal, asegurando que la carne o los vegetales procedentes del Mercosur cumplan con los mismos controles de pesticidas y residuos que los producidos en suelo europeo. En términos de inversión, el tratado abre las puertas a una integración más simétrica, facilitando que las empresas europeas liciten en igualdad de condiciones en contratos públicos y protegiendo la propiedad intelectual de sectores clave.
Datos clave sobre la alianza estratégica y los beneficios tangibles para el tejido productivo y la sostenibilidad:
- Alcance del mercado: La zona integrada abarca a 270 millones de personas de 31 países, consolidándose como la sexta economía más grande fuera de la UE con un PIB de 2,7 billones de euros.
- Exportaciones e inversiones: En 2023, la UE exportó bienes y servicios por valor de 84.000 millones de euros y mantuvo inversiones en la región por un total de 388.000 millones.
- Tejido empresarial: Más de 30.000 pymes europeas exportan actualmente al Mercosur, y el acuerdo respalda ya 600.000 empleos en la UE, cifra con gran potencial de crecimiento.
- Ahorro en aduanas: La eliminación de aranceles permitirá un ahorro anual de 4.000 millones de euros para los exportadores europeos, facilitando trámites y simplificando procesos.
- Acceso a materias primas: El acuerdo proporciona acceso preferencial y sostenible a materias primas críticas y bienes verdes, fundamentales para la fabricación de baterías y paneles solares.
- Protección agrícola: Se blindan 344 Indicaciones Geográficas de alimentos y bebidas tradicionales (como vinos y quesos) para evitar imitaciones en los países del bloque sudamericano.
- Compromisos climáticos: Inclusión del Acuerdo de París como cláusula esencial y compromisos mensurables para detener la deforestación antes de 2030.
- Fondos de apoyo: La UE ha previsto un fondo de 6.300 millones de euros para mitigar posibles impactos en sectores agrícolas sensibles y otros 1.800 millones para apoyar la transición ecológica en el Mercosur.
Protección del sector agrario y de los estándares de seguridad alimentaria ha sido una de las prioridades absolutas durante la fase final de la negociación. El acuerdo mantiene intactas las rigurosas normas sanitarias de la UE, garantizando que cualquier producto que entre en el mercado comunitario cumpla con las mismas exigencias que los locales. Se reafirma el «principio de precaución», permitiendo a las autoridades adoptar medidas protectoras incluso ante incertidumbres científicas. Para los agricultores europeos, el tratado supone una ventaja competitiva al eliminar los altos aranceles que gravaban productos como los lácteos (28%), el chocolate (20%), los vinos (27%) y las bebidas espirituosas (35%), al tiempo que blinda 344 Indicaciones Geográficas para evitar imitaciones de productos tradicionales europeos.
Autonomía y cadenas de suministro son los conceptos que definen el impacto del tratado en la industria tecnológica. Al reducir los aranceles sobre materiales estratégicos como el litio o el niobio, el acuerdo abarata las importaciones necesarias para las transiciones verde y digital de la Unión, proporcionando una mayor previsibilidad en las cadenas de suministro frente a tensiones geopolíticas con otros mercados. Este flujo se monitorizará mediante un Instrumento Adicional de Comercio y Desarrollo Sostenible, donde las organizaciones de la sociedad civil tendrán un papel activo en la supervisión de los compromisos ambientales, evitando que la inversión extranjera derive en una degradación de los estándares sociolaborales en cualquiera de las dos regiones.


