Don Felipe y Doña Letizia han recorrido este lunes los escenarios del accidente ferroviario de Adamuz para trasladar el apoyo de la Corona a las víctimas y reconocer el esfuerzo de quienes trabajaron en la emergencia. Durante su visita, el monarca ha destacado que la respuesta de las instituciones y los ciudadanos ante una catástrofe de tal magnitud define la resiliencia de la nación. «Un país muestra su nivel y su fortaleza por cómo se atienden sus emergencias», ha subrayado el Rey, quien también ha querido poner en valor que la rapidez y eficacia de la atención médica permitieron minimizar un número de bajas que, según sus palabras, «podía haber sido peor». Acompañados por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, los monarcas han podido comprobar de primera mano la magnitud del impacto sobre el terreno, donde todavía permanecen volcados los vagones siete y ocho del tren de Iryo.
La jornada ha comenzado junto a las vías del siniestro, en un entorno marcado por la dureza de las imágenes de los restos del convoy y las pertenencias de los viajeros aún dispersas por la línea férrea. Allí, los Reyes han mantenido encuentros con miembros de la Unidad Militar de Emergencias (UME), bomberos y personal sanitario para agradecerles su «altísima profesionalidad, la dedicación y la entrega de todos los que han estado implicados, vengan de donde vengan». Especialmente emotivo ha sido el momento en el que Don Felipe y Doña Letizia han conversado con los vecinos de Adamuz que acudieron al lugar del choque de forma espontánea para auxiliar a los pasajeros. Entre ellos han felicitado personalmente a Julio, un joven de 16 años cuya participación en las labores de rescate ha sido destacada como un ejemplo de la solidaridad civil que surgió inmediatamente después del accidente.

Compromiso con el duelo es el mensaje que ha querido reforzar la Reina Letizia durante esta visita institucional a la zona afectada. En una breve intervención, la Reina ha hecho un llamamiento a la memoria y al acompañamiento permanente de los afectados, asegurando que «todos somos responsables de no retirar la mirada cuando se limpian los escombros de una catástrofe». Esta reflexión subraya la voluntad de la Casa Real de que el apoyo a las familias no se limite a los momentos de mayor atención mediática, sino que perdure durante todo el proceso de recuperación y duelo que ahora comienza para los supervivientes y los familiares de las 41 víctimas mortales confirmadas hasta el momento.
La etapa más difícil del recorrido ha tenido lugar en el centro cívico Poniente de Córdoba, donde se concentran los familiares que aún esperan noticias sobre sus seres queridos no identificados. En una visita breve y cargada de respeto, los Reyes han permanecido dentro del edificio apenas unos minutos para no interferir en la labor de los equipos de asistencia. Don Felipe ha explicado posteriormente que el objetivo ha sido «intentar conocer un poco sus circunstancias» y trasladarles «el cariño de todo el país» en lo que ha definido como un golpe «muy fuerte» para todos ellos. Tras este encuentro, la jornada ha concluido en el hospital Reina Sofía, donde los monarcas han visitado a los heridos graves para interesarse por su evolución clínica y humana.
Imágenes: Cuenta de X de la Casa Real.



