El experto ferroviario Francisco García Calvo ha analizado recientemente el estado de determinadas infraestructuras ferroviarias y ha señalado que una posible rotura de soldadura fría podría estar en el origen de algunas incidencias detectadas en la vía, siempre, matiza, a partir de las imágenes disponibles y con la máxima prudencia.
Según explica García Calvo, el proceso de soldadura de carriles consiste en alinear ambos raíles, calentarlos y verter una mezcla que permite fusionarlos hasta formar una sola pieza. Este tipo de trabajos, recuerda, debe ser realizado por empresas especializadas y técnicos homologados por ADIF, y posteriormente revisado mediante controles por ultrasonidos para detectar posibles poros y su tamaño.
El especialista advierte de que, cuando una soldadura no se ejecuta correctamente, el paso continuado de trenes provoca un desgaste progresivo. “Con el tiempo, el nivel de la soldadura va descendiendo hasta que aparecen muescas al quedar en un nivel mínimo”, señala, lo que puede derivar en irregularidades perceptibles durante la circulación.
García Calvo destaca la importancia de los trenes auscultadores, que recorren periódicamente la red ferroviaria para analizar el estado de la vía y la posición de la catenaria. Estos vehículos generan informes técnicos que permiten determinar qué actuaciones son necesarias. No obstante, apunta que actualmente la disponibilidad de maquinaria y la frecuencia de estas revisiones no siempre es la misma que en etapas anteriores.
En el control diario de la infraestructura, el experto subraya el papel clave de los maquinistas, a quienes considera los mayores conocedores del comportamiento de la vía. “Son quienes detectan si una vía no asienta correctamente sobre el balastro en el uso cotidiano”, afirma.
Asimismo, García Calvo recuerda que, ante cualquier incidencia, tradicionalmente se adoptaban medidas preventivas de forma inmediata para después proceder a la reparación y restablecer las condiciones normales de circulación. En este sentido, defiende que el administrador de la infraestructura debe mantener acuerdos claros con los operadores ferroviarios sobre las condiciones de explotación de la vía, evitando reducciones de velocidad injustificadas que afectan a la competitividad del servicio.
El experto insiste en la necesidad de revisar de manera sistemática todas las vías, especialmente tras una liberación, para asegurar que las soldaduras mantienen el nivel adecuado después del paso de grandes cargas. También se ha referido a los conocidos “raqueteos” que perciben los viajeros del AVE, un problema que califica principalmente como de confort y no de seguridad, y que puede resolverse mediante operaciones de bateo para ajustar correctamente la vía.
Por último, García Calvo recuerda que no todas las incidencias tienen su origen en problemas ferroviarios directos, ya que en algunos casos están relacionadas con estructuras próximas a las vías. En estos supuestos, señala, es fundamental depurar responsabilidades entre las distintas administraciones implicadas.



