Trump deja claro que «persigue una política de «Estados Unidos Primero», basada en la paz mediante la fuerza»

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha aprovechado su último mensaje presidencial para hacer toda una declaración de intenciones en materia de política exterior. Aunque no hubiera hecho falta dado los precedentes de los últimos meses con la intervención en algunos países (Venezuela o Irán) y las intenciones sobre otros (Groenlandia, que pertenece a Dinamarca), el mandatario republicano ha dicho que «perseguimos con firmeza una política de «Estados Unidos Primero», basada en la paz mediante la fuerza, y seguiremos reafirmando el Corolario Trump de la Doctrina Monroe para garantizar que el hemisferio se mantenga seguro, próspero y libre.

Este discurso se enmarca con la fecha del 178º aniversario del triunfo de Estados Unidos en la guerra contra México, una efeméride que el mandatario ha utilizado para vincular las victorias militares del siglo XIX con su actual política de seguridad fronteriza. En un mensaje presidencial cargado de simbolismo nacionalista, el 47.º presidente de la nación ha calificado aquel conflicto como una «victoria legendaria» que no solo aseguró el suroeste del país, sino que reafirmó la soberanía estadounidense frente a lo que describe como una emboscada inicial de las fuerzas mexicanas en 1846. Para Trump, el legado de generales como Zachary Taylor y Winfield Scott sigue vivo en su actual determinación por blindar la frontera sur contra lo que define como «invasiones» contemporáneas.

El mensaje ensalza la doctrina del Destino Manifiesto como la fuerza motriz que llevó a Estados Unidos a emerger como una «superpotencia continental sin precedentes». Al recordar la captura de la Ciudad de México en 1847 y la posterior firma del Tratado de Guadalupe Hidalgo, el presidente subraya que aquel hito permitió ceder formalmente más de medio millón de millas cuadradas a la Unión, consolidando el mapa actual del país. Según Trump, aquel avance fue el resultado de la «firme convicción de que nuestra nación estaba destinada por la divina providencia a expandirse hasta las doradas costas del Océano Pacífico», un espíritu que ahora intenta emular en su gestión de los asuntos hemisféricos.

Paz mediante fuerza

En la actualidad, el presidente utiliza esta conmemoración para justificar el endurecimiento de sus políticas contra el narcotráfico y la inmigración ilegal, asegurando que su administración está «deteniendo el flujo de drogas letales» y desmantelando redes narcoterroristas en todo el hemisferio occidental. Bajo la premisa de «Estados Unidos Primero», Trump ha reafirmado lo que denomina el «Corolario Trump de la Doctrina Monroe», una estrategia diseñada para garantizar que el continente se mantenga bajo la influencia directa de Washington. Este enfoque se traduce en acciones concretas como el restablecimiento del dominio marítimo y la intervención para impedir que una «potencia extranjera hostil» (China, sin mencionarla) controlara el Canal de Panamá.

La retórica presidencial no solo mira al pasado para celebrar el poderío militar, sino que proyecta una visión de control absoluto sobre las fronteras soberanas de cara al 250º aniversario de la independencia de los Estados Unidos. Al honrar a los soldados que combatieron hace casi dos siglos, el mandatario asegura que «nunca dudaremos en priorizar a nuestra gente, nuestros intereses y a nuestro país», estableciendo un paralelismo directo entre la expansión territorial de 1848 y la protección de la patria en 2026. Con esta declaración, Trump consolida una narrativa donde la fuerza militar del pasado sirve como el cimiento ético y estratégico para sus actuales decisiones de defensa y comercio internacional.

Finalmente, el mandatario ha enfatizado que su administración no escatimará esfuerzos para «defender nuestra patria de las fuerzas del mal, la violencia y la destrucción», utilizando la efeméride para reforzar su mensaje de orden y ley. Trump invita a los ciudadanos a reflexionar sobre la «estrategia militar superior» y la «devoción firme» de quienes aseguraron el territorio nacional hace 178 años. Concluye su mensaje afirmando que el legado de aquellos combatientes perdura hoy en el «poder inigualable del espíritu estadounidense», el cual guía sus planes para garantizar un hemisferio que se mantenga «seguro, próspero y libre» bajo la vigilancia directa de Washington.

Imagen: Trump, en la Casa Blanca (RTVE).

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