El ministro Óscar López defendió en una entrevista en RNE la necesidad de abordar la regulación del acceso a contenidos digitales desde una perspectiva europea, al considerar que una actuación exclusivamente nacional tendría un impacto muy limitado.
En relación con el control del acceso a contenidos para adultos y redes sociales, el ministro explicó que España podría aplicar medidas de forma inmediata, pero estas solo afectarían a los dominios “.es”. “Entre el 90% y el 95% del tráfico de pornografía se concentra en dominios internacionales como ‘.com’”, señaló, por lo que una intervención circunscrita al ámbito nacional tendría un alcance reducido.
López subrayó que resulta imprescindible contar con una base legal sólida, actualmente en tramitación en el Congreso a través de la Ley de Protección de los Menores. Esta norma establecería los 16 años como edad mínima para el acceso a redes sociales y determinados contenidos digitales, reforzando así la protección de la infancia y la adolescencia en el entorno digital.
El ministro destacó también la importancia del marco europeo para garantizar la eficacia de cualquier regulación. Recordó que la normativa comunitaria de servicios digitales establece que las plataformas con menos de 45 millones de usuarios son supervisadas por los Estados miembros, mientras que las de mayor tamaño quedan bajo la competencia directa de la Comisión Europea. “Europa nos permite actuar en un mercado de 400 millones de personas”, vino a señalar, insistiendo en que el encaje comunitario es clave para que las medidas tengan verdadero efecto. En este contexto, apuntó que España dispone de herramientas técnicas y respaldo europeo, aunque está a la espera de completar el desarrollo normativo para desplegar plenamente el sistema.
Más allá de la regulación, López defendió que España atraviesa un momento de fuerte dinamismo en el ámbito tecnológico y económico. Destacó el crecimiento del ecosistema de startups y scaleups, así como el desarrollo de empresas punteras en inteligencia artificial, ciberseguridad, chips y semiconductores.
En este sentido, citó un informe reciente de la Universidad de Stanford que sitúa a España como el séptimo país del mundo en inteligencia artificial, lo que, a su juicio, refleja el posicionamiento internacional del país en un sector estratégico.
El ministro también puso en valor el atractivo de España como destino para la inversión tecnológica y la instalación de centros de datos. Argumentó que el país combina energía barata y renovable, seguridad jurídica, infraestructuras digitales avanzadas y una alta conectividad, factores determinantes para atraer fábricas, centros de datos y compañías de inteligencia artificial.



