El director general de la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana, Gonzalo Belenguer, ha reivindicado el papel estratégico de la red como motor de innovación y competitividad para las pymes y para el conjunto del tejido productivo valenciano y europeo.
Belenguer recordó que la red valenciana fue la primera de centros tecnológicos creada en España en los años 80 y que, en la actualidad, se ha consolidado como la principal red de innovación para pymes del país. A su juicio, se trata de “uno de los principales activos de la Comunitat Valenciana” y un instrumento que podría aprovecharse todavía más, tanto desde el ámbito empresarial como desde el sector público.
El responsable de Redit defendió el modelo empresarial valenciano, compuesto en más de un 90% por pequeñas y medianas empresas. “En muchos casos se cuestiona a la empresa tipo que tenemos en nuestra región, pero hay que ser conscientes de que su trabajo nos ha permitido llegar hasta aquí”, señaló. En este sentido, destacó que existe “un potencial tremendo”, apoyado en un ecosistema capaz de aportar los recursos necesarios, aunque insistió en la necesidad de cohesionar esfuerzos para ganar competitividad.
Belenguer subrayó también la singularidad de los centros tecnológicos, que ocupan un espacio intermedio entre la empresa y el ámbito académico. “Las empresas necesitan soluciones de ya para ya y nosotros somos los aliados tecnológicos”, explicó, poniendo en valor la capacidad de respuesta inmediata y aplicada de estos institutos.
Actualmente, 14.400 empresas trabajan con centros tecnológicos, aunque solo el 40% son valencianas, lo que evidencia el alcance nacional e internacional de la red. “Somos un instrumento muy vivo y estamos tratando de llegar a cada vez más empresas”, afirmó.
En su apuesta por el futuro, el director general destacó que trabajan “con la industria del hoy para formar a la empresa del mañana”, impulsando iniciativas que permitan la creación de compañías disruptivas arraigadas en la Comunitat Valenciana. Asimismo, apuntó que uno de los grandes retos es trasladar a la sociedad el potencial innovador del territorio, donde ya se están desarrollando proyectos de futuro basados en conocimiento aplicado.
Belenguer recordó que el modelo valenciano fue pionero y que otras comunidades autónomas replicaron esta fórmula. “Éramos agentes innovadores que creían en la posibilidad de crear una economía basada en el conocimiento y la tecnología”, afirmó, destacando la apertura de nuevos campos productivos.
En cuanto a la estrategia de impulso empresarial, explicó que Redit apuesta por asumir riesgos en fases iniciales: crear empresas, invertir en ellas y, en un plazo de tres o cuatro años, salir de los proyectos para poder apoyar nuevas iniciativas emergentes. “Convertimos proyectos que se han quedado en los cajones en espacios competitivos. Es un grado de excelencia”, aseguró.
Por último, lanzó un mensaje dirigido a Europa. Aunque reconoció que existen capacidades tecnológicas suficientes para que el continente se sitúe como una tercera gran alternativa mundial, lamentó la falta de un verdadero plan europeo y de acuerdos firmes entre dirigentes. Sin esa apuesta conjunta, concluyó, no será posible consolidar un nuevo modelo productivo innovador que configure la Europa del futuro.



