El presidente de la Confederación del Taxi de la Comunidad Valenciana, Fernando del Molino, ha alzado la voz para advertir sobre los riesgos que enfrenta el sector ante los últimos movimientos regulatorios. En una firme defensa del servicio público, el representante sindical ha dejado clara la brecha que existe frente a los Vehículos de Transporte con Conductor (VTC) y las grandes plataformas digitales.
Para Del Molino, el debate actual parte de un error de base. «Se mezclan muchos conceptos», ha señalado, recordando que «los taxistas somos un servicio público de interés general y el otro un servicio privado, empresarial y que les ampara la libertad de establecimiento». Esta diferencia de naturaleza hace que la competencia sea asimétrica: «Esa convivencia es muy difícil porque no pueden tener reglas tan distintas y no se les pueden regular determinadas normas».
El sector del taxi observa con máxima preocupación los pasos de la administración autonómica. «En el momento que ellos mismos consiguen liberalizar el número de autorizaciones, y a su vez en zonas urbanas que es lo que está insinuando el Conseller, a nosotros nos pone en alerta», ha advertido Del Molino.
Aunque el presidente reconoce la buena voluntad del actual titular de la cartera —»nos hemos encontrado con un Conseller que dialoga, que es cercano y trata de llegar a puntos en común»—, considera que el acuerdo es inviable por la actitud de la otra parte. «Es muy difícil puesto que las plataformas multinacionales incumplen todo ya que muchas de las normas vigentes se las siguen saltando», ha denunciado, sentenciando que «no podemos confiar en la palabra de las VTC que quieren su supervivencia en zonas urbanas».
Frente a la desregulación, Del Molino exige orden y proporcionalidad: «No podemos dejar que hagan lo que quieran, sino que hay que dar las licencias determinadas para cada sitio y no dar a dedo a unas empresas una gran cantidad de autorizaciones en zonas urbanas para que puedan ir todos de golpe a cualquier punto, con las complicaciones que puede traer».
El presidente de la Confederación ha querido poner en valor la fiabilidad del taxi frente a la opacidad que, asegura, rodea a las VTC. «La ciudadanía necesita un transporte que garantice una serie de cosas», ha defendido. Según Del Molino, los taxistas aportan «conductores profesionales que tienen una labor social porque están integrados», además de cumplir con estrictos «requisitos como la seguridad, la regulación y las tarifas, conociendo al dedillo cada punto de la ciudad».
Por el contrario, ha lanzado una dura acusación sobre cómo se ha gestado el crecimiento de sus competidores: «Hemos estado en todos los procesos de concesión de las VTC y muchos se han dado sin cumplimentar algo tan importante como los seguros, porque se saltan totalmente todo. En cambio, nosotros garantizamos todo».
Para terminar de ilustrar la complejidad de esta batalla, Fernando del Molino ha destapado las dinámicas de poder que operan entre bambalinas, recordando un episodio revelador vivido a nivel nacional.
«En 2018 estuvimos hablando con el ministro en reiteradas ocasiones y nos explicó personalmente las presiones externas que existían para mantener las autorizaciones de las VTC», ha revelado el dirigente sindical. Según su testimonio, estas injerencias provenían de «personas con cargos políticos que tienen estrechas relaciones con todas las plataformas multinacionales».



